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Sobre la difusión de la noticia de las medidas de fuerza policiales contra el grupo de homosexuales manifestantes en la Plaza Mayor

14 febrero 2011 6 comentarios

Acabo a ver a muchos amigos colocando links y quejándose contra lo sucedido hace unas horas en la Plaza Mayor cuando efectivos policiales se dispusieron a expulsar a un grupo de homosexuales que estaban en una manifestación, la cual, según reportan algunos medios virtuales, consistía inicialmente en un grupo de parejas besándose en dicha plaza.

Hago la advertencia inicial de que mi fuente base para lo que diré es lo que he encontrado en la web, por ello debo advertir que todo lo dicho aquí dejará sentir justamente eso al dejar muchas líneas en preguntas o condicionales.

Casi todas las noticias (redactadas o breves reportajes virtuales) son bastante parecidas: policías golpean a grupo de manifestantes homosexuales. Hubo uso excesivo de violencia contra un grupo que sólo quería hacer uso de su voz para manifestar su deseo de ser reconocidos como cualquier ciudadano sin sufrir de un trato discriminatorio a causa de su opción sexual. El problema que quiero abordar ahora, sin embargo, es que me parece que se está achatando el problema en su presentación en los medios de tal modo que los manifestantes aparecen como los “pobrecitos que merecen ser reconocidos”, mientras que los policías aparecen como “los violentos injustificados cuyos valores no encajan realmente en la cultura democrática”.  No quiero decir con esto que quiero invertir el panorama para pretender justificar un acto violento. No. Lo que me importa en este momento es denunciar el tipo de presentación que se hace del tema en diversos blogs y portales web que caen en cierto maniqueísmo con respecto a los personajes de sus relatos noticiosos con respecto a este tema.

Tal vez el punto central a resalta ahora es el siguiente: hasta donde sé, está prohibido hacer manifestaciones, sea cual sea su índole, en la Plaza Mayor por ser considerada zona rígida[1]. Lo mismo le pasó al grupo del “monumento a la corrupción” hace poco. Es más, parece que esto se extiende tanto hasta el punto en que está prohibido incluso que una persona marche sola con una pancarta por esta área[2]. No digo que sea un punto justificatorio de la reacción policial, pero sí me parece al menos bastante sospechoso que ninguna de las notas publicadas que he consultado sobre este tema pase por ese punto, que es realmente central. A lo sumo son las personas que hacen comentarios a las notas quienes recuerdan este aspecto importantísimo[3]. Parece que los medios difusores lo quieren hacer pasar simple y llanamente como un acto reaccionario de instituciones conservadoras como las armadas y católicas. No sé si sea adecuado usar “manipulación de información” para lo que hacen estos medios, pero sí me parece una mirada parcial a los eventos.

 

 

Ahora bien, hay un punto importante a investigar aquí[4], pues no he encontrado una narración completa de los hechos (menos aún un registro de ellos) y se trata de la estrategia inicial de los policías. ¿Se les pidió –amable pero enérgicametne– que se retiren en primera instancia? Si no fue así, hay fuerte motivo para justificar cabalmente a los homosexuales manifestantes. Sin embargo, díganme por favor si no es también perfectamente imaginable (al menos imaginable) la siguiente situación: los policías piden a los manifestantes que se retiren del área por tratarse de una zona restringida. He estado en protestas y manifestaciones de otro tipo y ese he sido siempre –en mi experiencia al menos- el primer paso tomado por los policías. Los problemas suelen venir luego. En todo caso, imaginemos que se les pide que se vayan del lugar inmediatamente. Un gran “¿por qué?” rebotaría desde el otro grupo, el cual sería respondido con un “está prohibido que estén acá, por favor retírense de una vez”. Ahora bien – y conste que sigo manejando esto meramente como una hipótesis, como algo a imaginarse- no sería factible que los manifestantes interpreten esto como  “está prohibido porque son homosexuales y atentas contra las buenas costumbres”. Esta sospecha vendría reforzada por las entrevistas a quienes llegaron posteriormente a ser agredidos quienes resaltan el hecho de que los policías reaccionaron así “porque somos homosexuales” y no se menciona para nada el “porque estábamos en una zona prohibida”. Ahora bien, en este caso, y de no querer moverse pese a las advertencias policiales, estas estarían en la obligación de usar una medida de fuerza adecuada. Pero ¿cómo medir lo “adecuado” del uso de la fuerza? Esto nos deriva a preguntarnos ¿cuál es la medida de fuerza más leve que puede tomar un grupo de policías en este caso? ¿Hay alguna que sea menor a alinear a los efectivos para que, con escudos alineados, vayan empujando a los manifestantes (en ese momento ya trasgresores) fuera del área restringida?

 

En este momento podría replicarse “siempre está primero el diálogo y el uso de la razón”. Una respuesta bastante de cajón por cierto, pero como toda respuesta de cajón, siempre usada en paralelo a otra. Pero fuera de esto se presentan dos problemas: 1. ¿Es la misión de la policía en tanto que policía buscar el diálogo con un grupo de manifestantes? 2. Los manifestantes estaban ya en falta en ese momento, ya eran transgresores que no hicieron caso del status restringido de esa área. En este contexto particular, correspondía a la policía hacer algo para remediar la situación. Por cierto, imagino también que todo esto se hubiese evitado si de milagro alguien como nuestra actual alcaldesa hubiese estado en el municipio en ese momento y hubiese dicho, megáfono o micro en mano “yo comprendo su reclamo, pero sus protestas están prohibidas en este espacio en particular”. Con la imagen que Villarán tiene ganada probablemente hubiese logrado la dispersión del grupo (o su traslado a la Plaza San Martín por ejemplo).

 

Otro punto más que estamos olvidando: ¿no es acaso un acto violento en cierto modo  (en el sentido de “altamente provocativo”) el hacer algo así frente a la catedral? No digo esto para justificar el acto policial como un “fuego contra fuego”; únicamente me importa indicar que sí hay un acto sumo de provocación que nos desvía a uno de los puntos más delicados del espíritu democrático: qué hacer con el intolerante. No es necesario citar fuentes para saber que se coloca a la Iglesia como una de las (o LA) institución más reaccionaria en cuestiones de libertad sexual, se los tilda constantemente de homofóbicos, represivos e intolerantes. Es este último punto el que me interesa. ¿Qué hacer con el intolerante? ¿Está justificado realizar un acto a sus ojos repudiable frente a su “casa madre”? ¿Cómo procede dicha justificación? Y, para volver a lo dicho, ¿no es un acto en cierta forma violento, o, para no entrar a problemas semánticos en el uso de adjetivos, trasgresor? ¿No hay acaso algo de cinismo también en la respuesta “pero estoy en la vía pública” cuando se ha escogido esa porción particular de la vía pública?

No puedo ofrecer una respuesta a estos temas; sin embargo, sí me parece importante resaltar algo central: los manifestantes, por más minoría, por más discriminados en el pasado y presente, son también transgresores, son también altamente provocadores, y realizan acciones cuyos principios guía difícilmente aceptarían colocar en un reglamento oficial de ciudadanía. Es decir, imaginemos a uno que dijera “sí pues, yo elegí venir a besar a mi pareja aquí porque aquí es la casa del intolerante ese de Cipriani. Quiero mostrarle que soy tan digno o más que Ud. Restregárselo en la cara si es posible. ¡Es que es un maldito intolerante el hijo de puta ese!”. Habría un gran componente vengativo, revanchista en la acción, pero este no puede manejarse en lo oficial. Serían comentarios para hacer en otros espacios, más privados, más a voz baja. Son motivaciones, pero nunca serán reconocidas como tales en los medios. Ahora bien, no estoy apelando a la eliminación de ese potencial agresivo y trasgresor por parte de los manifestantes. Todo esto es parte del juego de las manifestaciones. Donde quiero centrarme es más bien es en dos puntos: primero, evitar creer que todo acto violento es de por sí negativo; segundo, que quisiera que se evite pintar a los manifestantes como los “pobrecitos” que no hacen daño a nadie, lo cual lleva justamente a una edición de imágenes para ser difundidas. ¿Sería tan trágico para ellos mostrar, en caso de que los hubiera, sus negativas a moverse del lugar pese a que está prohibido? ¿Por qué no mostrar y enfatizar justamente ese lado agresivo de la manifestación? ¿Por qué creer que les haría “perder puntos” en el momento de la difusión? Parece que estamos demasiado acostumbrados a mostrar las cosas como “de blanco y negro” para conseguir la convocatoria a una causa.

Dejo esta pregunta abierta porque me deriva a una pregunta que me parece harto interesante, pero que sería imposible desarrollar ahora: Parece que es justamente debido a esa diferencia de espacios y discursos público y privado lo que hace que los medios de difusión de las noticias estén forzados a realizar esa presentación simplificada y parcializada de muchos hechos. Es decir, ¿hasta qué punto es la división público/privado la causante misma del maniqueísmo propio de muchísimos periodistas?

 

Ahora bien, para no dejar este post meramente como un cuestionamiento y dar una parte propositiva al asunto quisiera agregar un comentario final. En verdad me gustaría ver que la misma policía emplee cámaras para registrar toda su intervención. Esto ayudaría a: 1. Tener “la otra versión de los hechos”, especialmente porque sí he podido ser testigo de cómo muchas veces los manifestantes mismos agreden a policías de diversas formas, sin embargo, lo único que se captura en video es la reacción del policía. 2. Se podría dar un contrapunto de registros para la difusión en los medios de comunicación. 3. Los policías estarían forzados a seguir un procedimiento en que el uso de la fuerza se use sin que se sobrepase lo necesario. Esto cobra especial importancia en los casos en que los manifestantes no responden adecuadamente y es necesario elevar el nivel de uso de la fuerza necesaria. Parece ser necesario eso, pero se trata de subirlo siempre únicamente de manera en que corresponda a la capacidad del tumulto. Por ejemplo: si la primera acción es pedirles que se vayan y esto está justificado por ley pero los manifestantes se niegan a moverse (ya sea por ignorancia de alguna regla o por querer perseverar en su causa) entonces estaría justificada una acción como formar una columna para empujar a los manifestantes, pero no el empezar a empujarlos por las gradas (como hizo uno de los policías en un segmento que sí está grabado). 4. Y muy ligado a lo anterior, se tendría registro oficial de quiénes podrían ser los efectivos que abusan de la fuerza y no quede duda alguna de que lo hizo injustificadamente. Esto es de especial importancia para situaciones tan tensas como esta en que un empujón extra o el uso del “palito de abollar ideologías” como lo llamaba Mafalda.

 


[1] He estado buscando la ordenanza municipal que lo enuncia, pero no he tenido suerte. Si alguien lo hace o muestra que no es así y ha sido una mala asunción de mi parte, por favor hágamelo saber.

[2] Por cierto ¿qué rayos es considerado una manifestación? Es decir, ¿tanto una marcha de la CGTP con arengas y demás como un grupo de parejas homosexuales besándose en la plaza mayor es manifestación?

[3] Revisando foros hay quienes, pese a su adhesión a la causa de los homosexuales, reconocen que las fuerzas del orden tenían que hacer algo dado que efectivamente está prohibido hacer manifestaciones por ordenanza municipal. Sin embargo, en algunos casos se dice que es inconstitucional. Quien sea abogado y conozca de estos temas será bienvenido para aclarar este punto.

[4] Otros dos puntos menores a investigar son los siguientes:

  1. Se dice que la policía olía alcohol. No es un tema central para lo debatido si lo miramos bien, pero es cierto que tiene un relevancia particular para la construcción de la imagen de las fuerzas armadas (aunque es imposible conseguir un registro de esto).
  2. También se dice que muchos policías invirtieron sus etiquetas con los nombres para no ser reconocidos. Sin embargo, al menos en los videos, esto no se muestra.
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