Inicio > Filosofía, Kant, Moral > Respuesta a Martín Valdez sobre el problema de la generalidad de las máximas en Kant

Respuesta a Martín Valdez sobre el problema de la generalidad de las máximas en Kant

[El presente post es una respuesta a otro en el blog de mi amigo Martín Valdez, un neo-neo-neo-kantiano 😛  (de hecho que no le gustará la chapa) sobre el problema de la generalidad de las máximas en la moral kantiana. Disculparán que no haga referencia específica a pasajes, pero si a alguien le resulta muy importante podría meterme la chamba de dar con la referencia exacta y no trabajar únicamente con mis resúmenes y esquemas]

Estimado Martín:

Sí tengo algunas cosas que comentar al post   [Cuán xvr es Kant que siempre se presta a harta polémica :)].
Mis puntos de discrepancia:
1. No creo que al hablar de “máximas” Kant se refiera únicamente a las más generales, sino a todas.
2. Hay que considerar en qué lugar entra a tallar el Juicio para saber que es un problema referido a las máximas de moralidad, no a todas las máximas.

[Advertencia de glosario (por si algún tercero llega a leer esto: GMS=Fundamentación de la metafísica de las costumbres, MS= Metafísica de las costumbres, ZEF= La paz perpetua]

Me parece bastante problemático querer hacer la acotación que sugieres siguiendo a Kuehn, de no tomar las máximas más particulares, pues Kant se referiría a las más generales, que serían las que en última instancia son compartidas. Tiene sentido claro, especialmente si se quiere rescatar lo intersubjetivo. Nunca se transmiten máximas demasiado particualres (como el ejemplo de hiper-particularidad que colocas). Empero, esto nos sigue dejando con el problema de señalar hasta qué grado de particularidad debemos aceptar a algo como máxima. Es decir, se introduce un problema de grado. Puede resolverse este problema diciendo que no es que haya un nivel fijo, sino que depende justamente de cómo nuestras culturas/padres/tradiciones nos la hayan transmitido (un criterio basatnte pragmático por cierto, que llevaría a no comprometernos con una “valla fija” de universalidad). Sin embargo, incluso si tomamos esta desviación siguen surgiendo problemas y es, me parece, JUSTAMENTE por el criterio usado. Es decir, las máximas, al ser transmitidas contextualmente, tienen por sí mismas distintos niveles de particularidad/universalidad. Ej.: “no se pega a nadie”, “no se pega a la gente”, “no se pega a las mujeres”, “no se pega a las niñas”, “no se le pega a tus hermanitas”. Tal vez la persona logre pasar de “hermanitas” a “niñas” e incluso a “mujeres”… en todo caso, estos desplazamientos parecen depender del contexto en que la máxima fue transmitida. La educación no es siempre de máximas como en el catecismo o la biblia en que hay máximas ya bien pensadas, digeridas y formuladas. En todo caso, todo esto sólo me servía para mostrar que asumir el criterio de “máxima vale sólo para los más generales” es harto problemático y no logra desembarazarse del todo del problema de la “valla de gradación”.
Creo que hay que Kant confía en que cada acción tiene una màxima (=principio de la voluntad, y como esta condiciona la acciòn, también de la acción). Y que esta puede ser muy particular muchas veces. Las màximas que siguen la forma de los imperativos hipotéticos, por ejemplo, son sumamente particulares. Màs aùn si se trata de los problemáticos (cuyo fin perseguido está completamente abierto, no como en los asertòricos en que está ya determinado: la felicidad). Las acciones cuyas máximas siguen la forma del imp. hip. problemático son altísimamente particulares (Ej: “si quieres machacar ajo, usa el batán”).
El problema surge, como acota Kant, en los de imp. categóricos, pues estos son sintéticos, mientras que los hipotéticos son analíticos. Los hipotéticos son analíticos pues, al tener su fin recogido directamente de la experiencia, ya tienen su fin en sì mismos. Esto no sucede con los categóticos, que para determinar la acción deben recurrir a algo fuera de ellos.
Es justamente ahí donde entra el problema del Juicio, para los imp. categóricos y por su propia constitución. No creo que sea porque son altamente generales y no particulares como sostenìas, sino porque, sin importar el grado de universalidad que tengan, ellos mismos no dicen nada por sí mismos sobre cómo conectarse con la experiencias, es decir, con la acción, que es lo que finalmente deben determinar.
[Por cierto, el pasaje que refieres de la MS, habla más bien en contra del trabajo del Juicio: “compete especialmente a la ética, como metodología de la razòn práctico-moral, no tanto ejercitar el Juicio como la razón”(MS: 411). Tal vez sea otro de los pasajes sobre el Juicio el que querías indicar, no lo sé]

Sin embargo, queda un cabo suelto: por qué, entonces, Kant coloca únicamente en la MS principios que son harto generales y no más particulares. Posible solución: me parece que pasa por el formalismo kantiano. No en el sentido de que no habla de valores sino únicamente de procedimientos, sino en el sentido de que no busca delinear un modo de vida, un ethos particular que todos hayamos de seguir, sino normas de convivencia para regular distintas formas de vida, sin que aquellas mismas lleguen a constituir un modo de vida (si hiciera esto sería un tema de felicidad, que es por definición para él a posteriori). Entendido así su formalismo tendríamos que sería contraproducente pretnder dar máximas que todas las formas de vida deberían adoptar en cuanto CONTENIDOS, pues estos contenidos tienen que ver con sus particularidades, no con la moralidad, siempre universal.
En este sentido, me parece que los principios generales enunciados en la MS no son máximas que debamos adoptar como parte del “ethos”, no son máximas generalísimas, sino que se trata de condiciones de posibilidad para que estemos en aptitud para someter nuestras máximas (más particulares a veces, más generales otras veces) a crítica. No se abandona el plano de lo formal. En todo caso, se trataría de una formalización de la moral y de la política (como se aprecia en ZEF, donde se habla de condiciones de posibilidad de relaciones internacionales entre Estados).
En este sentido, me parece, ni siquiera con la apelación a la MS puede dejar de decirse que Kant deja de tener un cuño procedimental (aunque esto ya es un tema tangencial que no entra de lleno a tratar aquí).
Espero haber ayudado.

Un abrazo.

Anuncios
Categorías:Filosofía, Kant, Moral
  1. 10 octubre 2010 en 1:43 PM

    Omar, agradezco tu comentario en forma de post!

    Con la cita, me refería más bien a:

    “[…] la ética, gracias al margen que deja a sus deberes imperfectos, conduce inevitablemente a preguntas que exigen a la facultad de juzgar estipular cómo ha de aplicarse una máxima en los casos particulares”.

    Lo que tu señalas hace referencia a la metodología de la ética, en donde se deben resaltar no los casos particulares, sino máximas bien establecidas, o principios racionales. Sin embargo, el sabio, el hombre prudente que ya ha adoptado las máximas y actúa racionalmente, siempre tendrá que usar su juicio para aplicarlas a casos particulares. No se puede escapar de la casuística (no te olvides de las máximas intrínsecamente intersubjetivas del hombre prudente kantiano http://tbpd.wordpress.com/2009/09/22/kant-sobre-la-sabiduria-practica/ ).

    En todo caso, volviendo al tema en discusión, me parece arbitrario que digas que los deberes de virtud de la MS no son máximas, sino condiciones de posibilidad para la convivencia. Acaso, estas condiciones de posibilidad, en la medida que son adoptadas, ¿no llegan a ser precisamente máximas?

    Lo que no quita que esté absolutamente de acuerdo con la distinción que haces justo antes. Obviamente nunca fue la intención de Kant que su ética se traduzca a máximas precisas, lo que iría en contra de la diversidad de formas de vida. Su ética no es más que la forma que debe gobernar la búsqueda de la felicidad.

    Luego, por supuesto, pueden haber máximas más precisas, mas tales máximas no serían propias de la moralidad. Las máximas de la moralidad deben quedarse exclusivamente en el nivel general de la MS. No es poca cosa, Omar, que en su principal obra sobre ética Kant no haga uso en lo absoluto de su supuesta teoría ética procedimental. Eso es un (mal) invento de la posteridad.

    De esa forma, no llego a percibir el problema que planteas en tu primera parte, el de grado. No hay un límite exacto, pero Kant responde justamente con las máximas que propone en la MS. ¿De dónde sacamos que tenga que haberlo? Me parece que acá de nuevo entra en juego el prejuicio de la ética kantiana como una ética procedimental y exacta.

    Así estamos mejor preparados a entender los cuatro ejemplos de la Fundamentación, pues cada uno corresponde a uno de los tipos de deberes de virtud (perfectos e imperfectos, hacia uno mismo y hacia otros).

    Finalmente, el formalismo kantiano al que aludes (que no dudo está presente), no tiene sin embargo un dejo de procedimental, sino que está sostenido en el valor de la humanidad, el cual permite que se entiendan tales deberes de virtud. Para la convivencia, no NECESITAMOS más que las leyes de la parte del derecho, y no sería suficiente para justificar deberes tales como el de beneficencia, o evitar la burla, la soberbia, etc. Estos sólo se entienden desde la segunda formulación de la ley moral, que no se aplica de forma precisa, sino ha de interpretarse.

    En ese sentido, no tenemos por qué engañarnos. Kant los propone en el siglo XVIII así como Aristóteles propone sus virtudes en el siglo IV a.C. Su universalidad no puede escapar nunca del momento histórico, lo que, además, deja su teoría siempre abierta a la revisión y perfección. Esto, más que un defecto, me parece una virtud de su teoría.

    Saludos!

    • omarvalencia
      14 octubre 2010 en 2:10 AM

      Antes que nada, disculpa Martín por la demora en la respuesta. Ahora que ando sin compu propia me es más jodido.
      Comentaré a cada punto que me parezca central:
      1. Sobre el pasaje de la MS: entiendo que justamente apuntabas a la importancia del Juicio para la ética (con lo cual se evita una visión cuasi mecánica de Kant). Comparto absolutamente ese énfasis. Lo que quería indicar era que ese pasaje en particular no era conveniente justamente porque le sigue otro en el es justamente ese Juicio el que queda en un segundo plano. Como dices, lo que yo señalo efectivamente hace referencia a la metodología, pero justamente porque toda esa sección está discutiendo por qué en la doctrina de la virtud, a diferencia de la del derecho, sí es necesario dividir entre una doctrina de los elementos y la doctrina del método. Esta diferencia consiste en que la del derecho está ya verificada en la acción, mientras que la de la virtud no tiene una conexión directa, sino sólo indirecta con la experiencia, de ahí que sean deberes imperfectos. Esto engarza con lo que decía en mi anterior comentario acerca del caracter sintético que tienen las máximas que deban ajustarse a la forma del imperativo categórico. Lo único que quería señalar, vuelvo a recalcar, era que en esa sección, lo que enfatiza Kant es que el Juicio debe estar en un segundo plano frente al cultivo de la razón incluso teniendo en cuenta ese caracter metodológico. Me parece que hay otros lugares en la MS o en la KU donde se podría plasmar mejor aquello que quieres (queremos) enfatizar acerca del caracter “no cuadriculado” o “cuasi mecánico” de Kant.
      2. Lo del caracter intersubjetivo de la ética ya lo hemos discutido en otro de tus posts. Dependería en todo caso de si la intersubjetividad es sólo un segundo momento luego de la aprehensión personal del valor fundamental de la humanidad (como yo defiendo, resaltando el caracter fuertemente metafísico de Kant) o si estaba implicada ya en este proceso (como defendías, si no me equivoco, tratando de ver que por más de que haya una metafísica, su propuesta podría, con las enmendadura correpondientes, librarse en parte de esa dificultad). Ahora bien, haces el enlace a otro post tuyo, y me parece que tampoco favorece tu intención de resaltar la intersubjetividad, puesto que se señala aquello de que “ni siquiera en un grado mínimo puede infundirla otro en él, sino que él tiene que sacarla de sí mismo”. Sigo defendiendo mi postura: el proceso de aprehensión del principio supremo (el valor de la humanidad en tanto racional) es personal y no dialógico; lo que sí depende del diálogo y la intersubjetivdad es que ese principio exista en este mundo, donde existir = participar de la Wirklichkeit (distinta de la Realität de aquél principio por sí mismo (diferencia que va en paralelo a la de Dasein y Existenz).
      3. Sobre la arbitrariedad de mi afirmación: No he dicho que los deberes no sean máximas a secas, sino que no son máximas del ethos particular (si se me permite usar ethos aquí). Son normas ya sometidas a la prueba de moralidad que podrían regular los múltiples ethoi.
      En este sentido son, por así decirlo, “máximas de las que ya podemos querer que se conviertan en leyes de la naturaleza”, en tanto tales, no son de ningún ethos particular, y, moralmente hablando, son condiciones de posibilidad para que las máximas propias de los ethoi (en tanto siguen lineamientos de vida buena, por tanto de felicidad, por tanto, de la forma del imperativo hipotético) puedan desempeñarse sin poner en riesgo la moral.
      4. Es así que sigo con mi crítica a tu línea de entrada: no se trata de jugar con niveles de universalidad, de forma tal que las máximas ya morales no deberían ser demasiado específicas para no “ahogar” la amplitud de los distintos ethoi y tender, así, al riesgo de una standarización de la humanidad. Comparto que Kant quiere evitar eso, pero enfatizo que no creo que se trate de niveles, sino de la brecha que deja la moralidad en su desvinculación inicial con la experiencia , desvinculación que pide una reconciliación (caracter sintético del que ya hablé más arriba y en la primera intervención), algo que no tienen las máximas de los ethoi particulares, pues, al buscar la vida buena, la felicidad, no tienen esa ruptura con la experiencia. Es una diferencia esencial, no una de niveles de universalidad. En otras palabras, las máximas de moralidad están en un “plano” completamente distinto a las de prudencia o habilidad, no se trata sólo de que sean más o menos universales.
      (De ahí mi paralelo con lo hecho en ZEF: no habla de cómo cada país deba llevar sus Constituciones propias, sino de principios que deben regular la conducta de los Estados sea cual sea su Constitución particular, en este sentido, sus condiciones de posibilidad. Por más de que ambos parezcan ser preceptos para documentos, los de política inter-estatal están en un plano distinto del de la política intra-estatal).
      5. Por eso me parece que la filosofía moral kantiana sí es procedimental. Ojo: no digo que su moral sea procedimental, sino su filosofía moral. Esto se nota justamente en el cambio que se juega entre la GMS y la MS. En la primera, donde se trata de la profundización y búsqueda del fundamento de la moralidad, lo que se ofrece es únicamente la descripción del procedimiento para que cualquier ser humano sea capaz de aprehender aquel principio garantizando que efectivamente logre sobrepasar su particularidad para llegar a la universalidad con la garantía de que justamente su particularidad no se le “colará por lo bajo”. Por eso su principal preocupación en la GMS no es la diferencia entre las acciones contrarias al debes y las que siguen al deber. Esta es su preocupación última, aquella que guía al proyecto, pero no es la que guía la discusión en la GMS, sino la de diferenciar entre acciones sólo conformes por deber y acciones por deber. Lo que está buscando en este texto es una ruta segura hacia la universalidad, es decir, hacia la moralidad y su principio correspondiente. En este sentido su filosofía moral, su crítica de la razón práctica es completamente procedimental.
      Por otro lado, la moral, o los lineamientos morales que recomienda, no es procedimental y exacta, es cierto, pero presupone lo procedimental y exacto si es que quiere declararse a sí misma como fundamentada.
      Para ponerlo de otra forma: el camino de “ascenso” hacia el principio fundamental es procedimental, formal y exacto, el camino de “descenso” para la acción efefctiva de la moralidad no es exacto ni procedimental ni únicamente formal, puesto que ahí, como ambos hemos resaltado, interviene el juicio. Pero, enfatizo, interviene porque hay una brecha esencial entre los preceptos morales y la experiencia. Me mantengo: No es una cuestión de grados.
      6. Esto lleva a la última afirmación que haces: la universalidad,dices, no puede escapar del momento histórico. Precisaría yo lo siguiente: la universalidad, para Kant, escapa completamente al momento histórico, su aplicación en este mundo, su ejecución, nuestro comportamiento de acuerdo a lo universal, el establecimietno de cuerpos políticos adecuados, sí depende del momento histórico.
      No hacer esta diferencia sería pasarse por alto el claro caracter metafísico que hay en Kant (caracter metafísico que reposa justamente en la mera postulación de un valor universal supremo y fundamental que guíe toda acción moral).
      Punto aparte de toda la discusión: no sé si compartes la idea de que el establecimiento de un valor fundamental implica defender a una metafísica (según mi lectura, esto es lo que hace que Kant sea un metafísico). En todo caso, si tu proyecto a largo plazo actualmente es ver cómo Kant puede ser actualizado tendrías que adoptar una de dos posturas:
      a. Decir que es un metafísico y que no hay problema con eso pues es, tal vez, la mejor opción que tenemos.
      b. Decir que no es un metafísico y justificar que se pueda hablar de la postulación de un valor universal fundamental sin caer en metafísica.

      Un abrazo.

  2. 14 octubre 2010 en 1:26 PM

    De acuerdo con el punto 1.

    Respecto del 2, “no puede infundirla otro en él, sino que él tiene que sacarla de sí mismo”. Está bien, pero ¿cómo la saca uno de sí mismo? En el diálogo con el otro, y de ahí el carácter intersubjetivo y dialógico.

    En cuanto al punto 3, me sigue pareciendo problemático decir que las máximas de los deberes de virtud tengan como función principal ser condiciones de posibilidad para el resto de máximas prudenciales, o para regular múltiples comunidades. Me parece que ese sería más bien el rol del derecho. Tal como lo veo, los deberes de virtud constituyen el contenido mismo de la moral, o al menos, buena parte de la misma.

    No se quedan, tampoco, como una suerte de estructura formal, sino que desarrollan el valor de la humanidad como fin en sí mismo, de ahí su contenido. El respeto por la humanidad en los demás y en nosotros nos obliga a seguirlos, no simplemente el hecho que permiten regular distintos modos de vida (aunque también cumplen esa función, digamos, indirectamente).

    Respecto del punto 4, algo central no me queda del todo claro. Si las máximas de la moralidad están en un nivel distinto, donde se mantienen sin ser específicas, entonces no veo en dónde está el desacuerdo. Si hablé de niveles o grados (aunque no recuerdo haberlo hecho), me refería a niveles de máximas en general, no exclusivamente de las de la moralidad, queriendo resaltar que estas últimas no han de ser específicas. Ciertamente tu comentario sirve para reforzar mi posición original, que no debemos pensar las máximas de la moralidad como si fuesen específicas.

    Punto 5: sobre lo procedimental, ciertamente no estás usando esa palabra en su uso más difundido, según el cual se entiende una ética procedimental como aquella que nos brinda un procedimiento para evaluar y finalmente decidir sobre nuestro actuar. Pero, si entendí bien este otro sentido al que haces referencia, entonces ¿acaso cualquier teoría ética no sería procedimental?. Por ejemplo, ciertamente la ética aristotélica sería procedimental (primero lo que importa es actuar como lo haría el virtuoso, y luego, poco a poco, volvernos virtuosos y llegar a la verdad propia del hombre prudente, y eventualmente a la del sabio), y si aceptamos eso, entonces como que ya no sirve de mucho usar la palabra en ese sentido pues no explica nada que no sepamos.

    A lo más se podría decir que la ética de Kant es más procedimental porque está mejor argumentada.

    Finalmente, la universalidad, me parece, sería propia de un momento de la historia, su formulación, siempre contingente. En el momento que Kant, al final de la tercera sección de la Fundamentación, dice que escapa a la razón humana explicar cómo la razón pura pueda ser práctica, me parece que no permite ninguna otra opción, aunque estoy absolutamente de acuerdo que en muchos otros momentos parecería decir lo contrario (y ahí se podría hablar de cierta actitud dogmática de su parte, y contradictoria con el espíritu crítico que es nuestro deber desarrollar 😛 ).

    No tengo respuesta (todavía) a la disyuntiva que propones al final, pero intuyo que podría haber una tercera opción:

    c. Decir que es un metafísico, pero que su concepción de metafísica está inevitablemente limitada por la condición histórica del ser humano, que es a su vez su función realizarla (la razón se realiza en la especie, a lo largo de generaciones).

    En un sentido tradicional, se puede hablar de una metafísica “estática”, ahistórica, más esto sólo sería en apariencia, me atrevería a decir.

    Saludos, Omar. Siempre se agradecen tus comentarios!

    • omarvalencia
      15 octubre 2010 en 12:23 AM

      Me parece que hay un punto crucial que queda flotando: el corte intersubjetivo que le asignas a Kant. No sé si estoy siendo justo, pero me parece que en el intento que tienes por tratar de “actualizar a Kant” (pues hay cosas de él que no te convencen) terminas asignándole características propias del siglo XX que él no tenía. Mi lectura, que en este punto es más clásica, sería decir que el acceso al criterio supremo de moralidad no requiere, para Kant, intersubjetividad. Señala, es cierto, que es recomendable tener una situación educativa e ilustrada para que este acceso se vea más facilitado, pero no creo que pueda decirse que la intersubjetividad sea un requisito. Donde sí me parece que es un requisito lo intersubjetivo es en la realización de la razón en el mundo, pero esa es ya otra cosa. Lo que se le reclama a Kant, nuevamente, no es esto último, sino lo primero. Por eso, uno de los principales retos que tendría que asumir tu lectura es el juego a trazar en alemán entre Dasein y Existenz y entre Wirklichkeit y Realität. Algo a lo que ya he hecho mención anteriormente y hasta el momento no he sentido que hayas respondido adecuadamente. Es más, recuerdo alguna conversación personal en la que dijiste algo como “sí pues, la razón y la ley moral existen por sí mismas, independientes a nosotros”. Eso es justamente lo que se critica de Kant como metafísico: la postulación de un valor fundamental. Y luego de chequear algunas notas de tu blog, lo que veo es que no llega a hacerse del todo claro algún pasaje en el que Kant defienda que el acceso a ese principio DEBA ser intersubjetivo. Como digo: lo intersubjetivo surge sólo 1. como condición favorable para esto (en un estado ilustrado) (pero aquí es sólo una recomendación), 2. como condición para la realización (especialmente en cuerpos políticos) de la razón en este mundo. Pero ninguno de estos dos casos es lo que se le está criticando.
      Sobre la alusión a la 3ra sección de la FMS: creo que la intención en esa sección es demostrar que efectivamente somos libres de elegir entre optar por seguir una inclinación o por seguir a la razón. En este encuadre habría que interpretar que la razón pueda ser práctica (= pueda iniciar ella misma un curso de acción en la cadena fenoménica regida por leyes de causa-efecto… algo que Kant mostraba ya en la 3era antinomia de la KrV). Ya sabemos que la tercera sección es un fracaso (de ahí que en la KpV tome otra ruta y declare a esto un faktum de razón para evitarse este problemón). El punto que defiendo siempre es que no hay que esperar a la 3era sección para decir que ahí está la metafísica de Kant. La metafísica ya está atravesando toda la obra desde la 1era, al separar entre “por el deber” y “conforme al deber”.
      Ahora bien, si el propósito es decir “eso le faltaba a Kant y es un giro que podemos darle a su propuesta” pues es perfectamente válido. Pero ahorita discutimos a Kant mismo, y me sigue pareciendo que él apuesta por una vía personal y no intersubjetiva de acceso al principio supremo de moralidad. En este sentido sí me parece que se lo puede tildar de subjetivista y formal. Nuevamente insisto: estamos hablando de su filosofía moral, no de su propuesta moral.

      Sobre el desacuerdo del punto 4: este estaría en que yo defiendo que en Kant no se trata de una cuestión de grados de generalidad o particularidad para cuestiones de moralidad. O sea, no se trata de que las máximas morales, por su carácter general, necesiten luego el juicio para que logren aplicarse a las distintas situaciones, mientras que las de habilidad serían mucho más particulares y cercanas o cercanísimas a la aplicación. Me parece que no es así, me parece que incluso podría haber máximas de habilidad que pudiesen ser màs generales que algunas máximas de moralidad. Ej.: la máxima prudencial “Busca hacerte rico, pues así serás feliz” es más general que la máxima moral “Haz de respetar y cuidar siempre de todas las mujeres que dependan ti económicamente”. La diferencia entre ambas no está en la generalidad o particularidad, sino en que haya o no brecha con la experiencia. Las máximas de habilidad o de prudencia están ya siempre, sean específicas o muy generales, conectadas ANALÍTICAMENTE con la experiencia; las morales no, por esencia, y por eso necesitan de un trabajo SINTÉTICO que es cubierto por la facultad de juzgar. La diferencia es esencial (“cualitativa”), no de grados (“cuantitativa”).

      Sobre el punto 3 y los debes de virtud. Creo que hay algo que podría estar causando la discrepancia desde llano. Cuando se habla de máximas, en la interpretación usual, se indica que las máximas parte siempre de la particularidad de cada forma de vida, se someten al criterio de universalidad, y luego de su evaluación, uno puede determinar si son morales o no. En otras palabras, en la interpretación más tradicional, todo lo del contenido ha partido de las formas particulares de vida y se ha elevado, a partir de ellas, a la universalidad. Empezaron como principios de acción subjetivos, se “elevaron” a crítica, y luego se establecieron como susceptibles de ser tomadas como si fueran leyes universales, pero nunca dejaron de ser subjetivas. Este análisis alimenta, pues, la idea de ver a Kant como autor enteramente procedimental en pro del respeto a la diversidad de formas de vida. Ahora bien, si es que te hago justicia, con tu interpretación, estás diciendo que la razón misma da ya a partir de ella misma algunos principios de acción, pero que justamente son amplísimamente generales y no pueden ser muy específicos para no sofocar la diversidad de formas de vida. En otras palabras, parecería que en tu lectura hay leyes que, emanadas de la propia razón, logran establecerse también, en “descenso”, como principios subjetivos de la acción. La diferencia, si lo he entendido bien, es que a diferencia de la interpretación tradicional que señala que los principios de acción siempre han sido subjetivos y particulares, y que se “elevan” para ser juzgados y luego “descienden” para dar paso a la acción, en tu interpretación hay principios generales de contenido que son ya dados por la propia razón y, por lo tanto, validos obligatoriamente para toda la humanidad. De ahí se entiende tu necesidad de decir que sí, son contenidos, pero ampliamente generales. Estos, según esta lectura, son aquellos nombrados en la MS.
      La pregunta clave ahí parece poder reducirse a “¿realmente la razón, que es universal, válida para todos, da principios subjetivos (generalísimos) que son contenido?” Me parece que alguien que defienda una interpretación más tradicional te increparía algo como: “los principios que ves en la MS siguen siendo formales, no hay contenido alguno. Ellas, todas ellas, son simplemente desarrollos analíticos del concepto de “humanidad” que se dio en la 2da formulación. Seguimos moviéndonos en el ámbito de las formulaciones del imp. cat., un ámbito meramente formal. Tu error es creer que son contenidos generales, pero no podrían serlo porque los contenidos son siempre principios (ya desde antes) subjetivos, y lo que estás postulando es un contenido objetivo que tendría que ser interiorizado. No, la razón no da máximas, las máximas las ponen los seres humanos desde su particularidad (la universalidad no da máximas, pues estas son subjetivas, no objetivas); la razón, a lo sumo, da las estructuras de los distintos tipos de imperativo, de los cuales nos interesa principalmente el categórico”. Ahí se entendería más la etiquetación de Kant como procedimental (a lo que no le veo lo malo realmente para su época).
      Sobre la diferencia entre Aristótles y Kant en cuanto a si son procedimentales: Puedo sólo especular lo siguiente siguiendo una imagen matemática: Aristótles es a la variable, lo que Kant es a la función.
      En ambos casos hay incógnitas, pero mientras que en el primer caso se puede hallar un ideal de vida buena, aquella “variable” puede hacerse “constante”.
      Kant, por su parte, presenta un modelo en el que no hay reemplazo posible de los términos de la función (el imperativo categórico como procedimiento). No hay una determinación a ser resuelta por el prudente. Este tiene un papel, pero no es el de llevar al imperativo a una determinación que haga que se canjee por ella, aunque probablemente tú dirías que si lo lleva, pues para nosotros los principios de la MS son contenidos emanados de la propia razón que reemplazan la formalidad del imp. categórico. De ahí que , en tu interpretación de Kant, no llegue a notarse una diferencia entre Aristóteles y Kant, y veas a Kant como una suerte de “Aristóteles con algo más”.

    • omarvalencia
      15 octubre 2010 en 1:06 PM

      PD: Por otro lado, la línea que sigues parece derivar en una suerte de minimalismo moral en donde el mínimo a ser respetado por todas las formas de vida son justamente aquellas máximas dadas a los hombres por la misma razón que no otorga solo un procedimiento sino también contenidos muy generales que todos deberíamos aceptar.

  3. 15 octubre 2010 en 7:44 PM

    Estoy de acuerdo en que es necesario separar en el discurso lo que se cree una interpretación correcta de Kant de una propuesta basada en su teoría, pero que la corrige cuando lo considere necesario (Kant’s ethics y Kantian Ethics).

    En este caso, hablando sobre la teoría de Kant, me parece que la mayoría de críticas no se concentran en lo que tú señalas, sino a cuestiones de aplicación, y por eso me parecen equivocadas y desviadas. No obstante, el problema que planteas sigue vigente: ¿cómo hemos de entender el “acceso” al principio supremo?

    En un sentido fundamental, este acceso no parece ser intersubjetivo, sino que simplemente se “recomienda” cierto diálogo y condición ilustrada, como señalas. Pero si proyectamos nuestra mirada históricamente, tenemos que efectivamente la objetividad metafísica de la razón o de la ética (Dasein) depende cuanto menos de forma indirecta de su realización histórica (Existenz).

    Cuando Kant escriba sus famosas críticas, se está encargando del Dasein, pero no deberíamos dejar de notar que en el corazón de su filosofía crítica, el acceso a este Dasein se encuentra condicionado por nuestra contingencia histórica. Si Kant lo negase, entonces caería en el tan odioso dogmatismo, que ciertamente es más fácil notar en otros que en uno mismo.

    Entonces, estoy de acuerdo con que el acceso al principio supremo es personal, subjetivo y formal, pero ese carácter no debe interpretarse como “chorreándose” al resto de moral. De ahí que el mismo Kant haya considerado apropiado tratar ese problema en una obra separada. La mayoría de críticas, insisto, confunden ese carácter con el resto de su teoría, incluida su aplicación, y en ese sentido la malentienden casi en buena parte.

    En todo caso, sobre eso último parece que estamos más o menos de acuerdo.

    Pero ordenando un poco la cuestión, aceptaré que alguna vez dije: “sí pues, la razón y la ley moral existen por sí mismas, independientes a nosotros”, a lo que añadiría: como ideas regulativas. Tenemos acá un nuevo tipo de metafísica. Y no creo haberme referido nunca a que el acceso a la ley moral deba ser intersubjetivo; pero en todo caso, corrigiendo lo que dije un par de párrafos arriba, se necesita de una garantía intersubjetiva para asegurarnos de haberlo alcanzado correctamente. Si no, estaríamos hablando de misticismo y no de crítica.

    Sin embargo, sé que todo esto sigue sin convencerte. Yo tampoco estoy decidido sobre el verdadero peso que tienen estos aspectos que me interesan en el pensamiento mismo de Kant. Sin embargo, cuando voy a escritos como Posible inicio de la historia humana, Ideas, la segunda parte del Conflicto de las facultades y sus lecciones de Antropología, no puede evitar notar su presencia y, finalmente, la forma en que enriquecen su teoría más formal, y que no contradicen en lo absoluto.

    En fin, sobre estos temas estaré investigando los ciclos que vienen, pero así como tal vez yo deba leer un poco más las Críticas, tú también deberías darle una leída, especialmente a Posible inicio…

    Sobre la metafísica en Kant, puede que esté atravesada en toda la Fundamentación, pero tanto en la primera como en la segunda sección, se sostiene en un valor: si lo rechazamos, rechazamos toda su “teoría”. Es en la tercera que intenta sostenerse en sí misma, y Kant mismo se da cuenta que es imposible.

    Lo que queda, repito, es una metafísica que sólo necesita que aceptemos el valor absoluto de la dignidad humana, y más allá de esa contingencia parecería que no se puede ir. Sin embargo, si estamos hablando de ética, no parece problemático que sustentemos una teoría tal en un valor. Claro, acá ya se está dando el paso de Kant’s ethics a Kantian Ethics. A lo que voy es que el problema en Kant no está resuelto, y es necesario tomar una posición, por más que le sea imposible concordar con TODOS los textos.

    Sobre el punto 4, no he tratado mucho el tema, pero me parece que estoy de acuerdo contigo, e insisto en que concuerda con todo lo que dije en mi post original. No me refería a que los imperativos hipotéticos tengan necesariamente que ser específicos, por supuesto que pueden ser generales, sino vayamos al de la felicidad. No obstante, se mantiene que las máximas de la moralidad se ven impedidas de plasmarse de una forma más específica, y tu sustentación refuerza esta tesis.

    En cuanto al punto 3, me permites aclarar lo dicho anteriormente, que ciertamente estaba confuso. Estoy completamente de acuerdo con la interpretación que llamas usual, en que las máximas las da siempre el sujeto (o los sujetos), y no la razón misma. Cuando me referí a que estos deberes de virtud son máximas con contenido, me refería a que lo son para Kant, hombre del siglo XVIII que las formula! Y, por supuesto, a quien sea que esté de acuerdo con el gran filósofo.

    Como ves, la posición que defiendo al respecto integra ambas posiciones que te parecen opuestas o excluyentes. La universalidad siempre “sale” de la persona o grupo de personas que la esbozan, y en ese sentido estoy de acuerdo con la tesis de Walzer, que me parece bastante obvia, y que sostengo Kant no habría dudado en aceptar. Sin embargo, esto no nos impide que hablemos de universalismo; lo que sí nos impide es de imponer el universalismo a quienes no quieran aceptarlo, y eso, supongo estarás de acuerdo, es una garantía que Kant se cuida muchísimo de ofrecer en su teoría, y que sólo de una forma malintencionada se le podría negar.

    Sigo sin ver el carácter procedimental. Kant deriva los deberes de virtud de una reflexión interpretativa del valor de la humanidad a su sociedad. Por supuesto que Kant no diría que tales deberes funcionarían para otros pueblos. Tal vez sí, tal vez algunos. En todo caso, su teoría permite que, digamos, los chinos del siglo XVIII lleven a cabo la misma reflexión, y que lleguen a deberes de virtud distintos, aunque no existe una necesidad de que lo hagan, al menos no en ese preciso momento de la historia.

    De ahí que el proyecto ético kantiano deba ser revisado, no sólo en su fundamentación (que nunca será perfecto, pues la ley moral es una idea regulativa!), sino también en su aplicación en deberes de virtud a distintas sociedades.

    Saludos!

  1. 10 octubre 2010 en 11:22 AM

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: