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El problema del machismo en el humor: analisis de un caso particular

Acabo de ver una larga lista de reacciones en contra de la siguiente muestra de humor o “humor” (en la presencia o ausencia de comillas está justamente el debate en cuestión):

En la mayoría de comentarios se ha denunciado que se está haciendo una suerte de apología a la violencia contra la mujer y que eso no debería ser tomado como una muestra de humor de ninguna manera. Muchos piden denunciar la imagen y critican a quienes disfrutaron de ella.

Sin embargo, quisiera tomar distancia con respecto a esas voces de denuncia y llevar la interpretación de la imagen por otro lado: ¿No será que se está leyendo la imagen en el “sentido equivocado”, además de con un ánimo de denuncia muy apresurado? Me explico con detenimiento en lo que sigue.

Para algunos ahí hay una apología o una normalización de la violencia contra la mujer. Bajo esta perspectiva esta imagen tendría bien como tema bien como  escenario a la violencia contra la mujer. Esta imagen estaría entonces en la larga lista de chistes machistas que suavizan con risas este serio problema.  Corríjanme si me equivoco, pero al leer la larga lista de comentarios parece que ese es el punto central del reclamo a la imagen (en este caso, un meme) y el rechazo ante ese tipo de humor. Sin embargo, revisemos esto un momento con más detalle.

Para algunos denunciantes es una apología a la violencia, para otros, no tan apresurados como los primeros, una normalización. Veamos a cada uno:

(1) Yo sinceramente no creo que el meme intente hacer una apología [1] a la violencia. Este tipo de interpretación parte leyendo el meme desde la imagen HACIA el mensaje (a esto me refería al inicio al hablar de “sentido equivocado”). Pero, ¿qué pasa si lo leemos en sentido inverso? (desde el mensaje hacia la imagen, es decir, desde el apoyo a la selección hacia el golpe).  Para que fuese una apología tendría que tener el abuso como centro del mensaje, y ese, me parece, no es el caso. La violencia aparecería como contexto, excusa, apoyo o escenario para intentar generar el humor. Eso nos lleva al segundo punto.

(2) Más apropiado sería entonces hablar no de apología propiamente, sino de una suerte de “apología indirecta, oculta, soterrada” que consistiría en echar mano de la violencia como excusa, contexto, apoyo o escenario. Se denunciará, entonces, que la estructura mantiene vivo un problema serio al hacerlo pasar, mediante el humor, como algo normal. De ahí que hablemos de “normalización” para este segundo punto que me parece más preciso. En este caso, sería una normalización acompañada de una dinámica de encubrimiento .

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Breve excurso

Ahora bien, es cierto que hay una larga lista de chistes machistas que van en ese sentido (y no sólo machistas, sino también de chistes negros  y de otros tipos).  Y esa larga lista siempre tendrá el problema de enfrentar a dos grupos que llamaré “a” y “b”. En este caso tendríamos la lucha constante entre (a) aquellos que se toman el problema sumamente en serio y buscan resaltar aquello que es normalizado, convertirlo en tema de discusión y revelar que hay estructuras de fondo que son injustas, insostenible o inlcuso aborrecibles
y (b) aquellos otros que les dicen “oye, es un chiste, no es para tomárselo tan en serio”. Muchísimas veces los A verán a los B como gente que se toma un problema serio muy a la ligera, como personas que no les interesa el tema y, muchas veces,  como defensores del problema a denunciar (para el caso actual, como machistas declarados o no declarados).  Sin embargo, muchos B (aquello que para este caso por ejemplo, no se consideran machistas)  consideran esa crítica por parte de A como desmedida, en el sentido de que ellos podrían decir “no, yo realmente no soy machista, y obvio que me importaría si tal cosa le pasara a alguna mujer que quiero como mi madre, hermana o hija; pero aún así me parece que ya los de A exageran, es humor! Está bien denunciar el machismo, pero tampoco quieran llevarlo a todos los campos!” [creo que todos tenemos algún amigo por ahí que se sabe muchos chistes machistas y le gusta contarlos, pero que a la vez no tienen ningún problema en hacer labores que un machista común no haría, como ciertas labores domésticas]. Y los de A contraatacan y señalan que justamente el humor es un mecanismo para suavizar o atenuar diferencias importantes y decirles que “si verdaderamente dices que no eres machista, pues entonces date cuenta de lo importante que es denunciar este tipo de normalizaciones y deja de hacer chistes de ese tipo que con eso alientas a quienes sí son machistas? Cómo? Pues re-alimentando constantemente  las estructuras de dominación y abuso a través de las pequeñas historias y razonamientos que hay en tus chistes”. Y los B podrían replicar “yo denuncio al machismo cuando hablo en serio, pero un chiste no es hablar en serio, y puede que haya dichas estructuras que dices, pero tampoco quiero llegar a un punto en el que el humor tenga que ser siempre hiper-políticamente correcto”.  Y la discusión puede seguir y seguir…

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Sin embargo, aún a pesar de eso, TAMPOCO ME PARECE QUE ESE SEA EL CASO AQUÍ.

En este meme en particular el tema central es el de alentar a la selección. Tomando en cuenta, además, el contexto de bajas en el pobre futbol nacional, las voces optimistas dirían “no importa que tan mal esté, hay que alentar de todos modos”. Ese es el mensaje central del meme y creo que eso no está en cuestión; lo que está en cuestión son los recursos a los que se ha recurrido para enfatizar eso, es decir, al golpe y a la normalización de la que hablamos.

Creo que si bien es cierto es importante denunciar la violencia contra la mujer, es necesario también tener un ojo más agudo para juzgar en qué casos realmente se está haciendo una apología, una normalización o si, más bien, se lo está usando como un “caso límite de transgresión hipotética” (no encuentro un vocablo adecuado para la idea que busco defender, así que he elegido est frase la cual espero quede explicada en lo que sigue).

La idea central es la siguiente: en este meme y en algunos otros parecidos (no generalizar a los chistes machistas en general) la estrategia es usar el episodio de violencia como límite, y justamente para remarcar el valor del mensaje central que se busca transmitir MEDIANTE UNA EXAGERACIÓN que consiste en la TRANSGRESIÓN HIPOTÉTICA DE DICHO LÍMITE.

Me extenderé un poco para aclarar este punto. Y empezaré con un paralelo que, espero, me ayuda a mostrar con mayor claridad por qué la lectura de quienes ven aquí humor machista me parece errónea.

Veamos este otro meme que es uno entre muchos otros parecidos que están en la web:

Como podemos ver es un caso muy similar, pero, en lugar de alentar a un equipo, hay una repulsión contra un cantante y, en lugar del violencia contra la mujer, se trata de un infanticidio.

¿Se podría decir que se está haciendo una apología al infanticidio? No. ¿Se diría tal vez que se está tomando a la ligera ese problema (especialmente en un mundo tan violento como el contemporáneo)? No lo creo; y eso pese a que, si nos tomamos las críticas en serio como dicen algunos de los que piden denunciar la imagen inicial, hay cifras alarmantes de violencia infantil internacionalmente y también se trata de un problema estructural.

No es necesario ser adivino aquí para tener la impresión de que muchos de quienes denuncian la imagen del golpe a la mujer comentarían sobre este segundo meme que simplemente es de mal gusto o que no les parece muy graciosa, o incluso también habría varios que incluso se reirían. En todo caso, podemos especular  que no causaría el mismo revuelo que el anterior meme.

En este segundo meme se nota mucho más claro que el punto central del humor en este tipo de chiste (no generalizar a los chistes machistas en general o de muerte en general): usar el episodio de violencia como límite hipotético-exagerado (pues por mucho odio que haya contra el cantante aquel, no se llegaría el punto de matar a alguien por ser su fan).

Algunos dirían que el paralelo no es tan válido, puesto que nadie lanza a un niño por ese motivo, pero el maltrato a las mujeres no es una exageración sino una realidad. Pero, momento… lo que se exagera aquí no es el maltrato a la mujer a secas, lo exagerado es que alguien golpee a quien parece ser su novia, que es bonita y cariñosa según lo sugerido por la imagen. Entonces,  el parelelo de exageraciones debe hacerse entre lo exagerado que resulta matar a un niño por ser fan del cantante, y golpear a una mujer por no ser pesimista. Ambas son exageraciones (salvo que en el segundo es más notorio que en el primer meme) que no buscan hacer apología ni normalización del episodio de violencia, sino que se usa la imagen exagerada para resaltar el punto central del mensaje.

La idea del segundo meme sería: “ es importante impedir que la música de ese cantante no sea escuchada… y para resaltarlo exagerando: es tan importante que estaría por encima de matar a un niño (y ser condenado a la silla eléctrica)”.

La idea del primer meme sería: “alentar a la selección es importante… y para resaltarlo exagerando: es tan importante alentar que estaría por encima de cometer una falta de respeto contra una novia cariñosa y bonita”.

Para ver otro paralelo pensemos en la frase muy parecida a frases del tipo “yo doy mi vida por mi equipo”, en donde realmente nadie (o muy pocos) de entre quienes gritan esa frase son los que realmente han dado la vida por su equipo. Lo que se hace, nuevamente, es jugar con la exageración: “mi equipo vale tanto que, exagerando, vale más que mi vida”[2].

Ahora bien, es cierto que un machista futbolero probablemente se reirá de ambos memes, pero, ¿se ríe por poner en práctica sus creencias machistas para este meme en particular? ¿O el motivo de risa es más futbolero (para el primer caso) que machista en este meme? No porque un machista pudiese reirse diríamos que es un chiste machista. Tenemos que prestar atención a la estructura usada en estos casos para así diferenciarla de muchos chistes machistas que sí hacen mofa directamente de la situación de la mujer y que caerían en el debate presentado en el excurso.

La estructura que subyace a este tipo de humor es más o menos la misma: se hace algo alfa que no debería hacerse nunca o sólo bajo circunstancias muy excepcionales (es decir, es un acto dificil de justificar), pero también hay algo beta que es puesto como más importante incluso que aquello super-importante alfa; con ello se consigue dar un exagerado énfasis a dicho beta por la comparación con la ejecución excepcional de alfa.  El núcleo del humor en estos casos, es el realce exagerado surgido por la comparación con una hipotética transgresión pero que no busca en ninguno de los casos hacer una defensa de aquello transgredido (ni de entregar la vida por un equipo, ni del infanticidio, ni de la violencia contra la mujer)[3].

Cierre

Seguramente muchos dirán que la explicación es muy larga o incluso que ha sido un argumento muy rebuscado sólo para querer señalar que la estructura del meme no es machista, cuando una lectura más simple y directa consiste en mostrar que sí lo es. Pero también es cierto, muchas veces, que esas dos características (ser simple y directo) pueden caer en simplificaciones. Y eso es justamente lo que estoy buscando mostrar aquí: que la búsqueda de crítica de este tipo de humor ha llevado a meter a este meme en el mismo saco de varios otros que se parecen y a todos se les colocó el rótulo de “basura machista”.

Más allá de que este sea un caso muy particular en mi intento de reinterpretación del meme, es importante tener esto en cuenta para muchos otros casos: el asunto que he querido mostrar, teniendo como ocasión este pequeño meme es que muchas veces hay una tosquedad en el tratamiento de los casos por parte de los defensores de un principio que es loable (como muchas causas feministas), pero a quienes, al mismo tiempo, justamente llevados por sus ansias de defensa y por tener la mirada demasiado puesta en un principio, se les podría estar pasando la mano al etiquetar apresuradamente muchos casos de la misma manera, con errores graves para casos que no sean tan simples como un meme, sino con estructuras familiares,  de pareja, o, más ampliamente, cuando tienen que tomar postura frente a prácticas tradicionales.

No todos los casos son iguales y los ánimos de denuncia deberían ser contenidos hasta preguntarse adecuadamente por la particularidad de cada caso. Después de todo, ¿no es, desde otro ángulo, la defensa de la particularidad de cada caso lo que quieren defender aquellas voces críticas contra cualquier brote de machismo u otro tipo de discriminación en general?


[1] Tomada en su sentido usual de “discurso de palabra o por escrito, en defensa o alabanza de alguien o algo”.

[2] Otra pregunta que me viene a la mente y para la cual no tengo respuesta surge también de esta comparación entre ambos memes. ¿Por qué parece haber mucha más gente con la sensibilidad activada y que está presta a denunciar el uso del maltrato de la mujer como tema para el humor que en el caso del infanticidio? ¿Por que hay más chistes machistas que chistes negros sobre muerte de niños? ¿Porque el proceso de normalización suele ser efectivo para el caso de los chistes machistas y sólo en menor grado en el caso de los chistes de humor negro? ¿Tendrá también algo que ver con que es una lucha que ha logrado articularse más bajo un principio a defender (es decir, el caso del no maltrato a la mujer como pieza clave de la lucha por una cultura de igualdad y libertad más aún que el caso del maltrato infantil)? Este es otro tema interesante que escapa de los límites de este comment.

[3] Podríamos también preguntar ¿se trata entonces de una sátira? A esto se suma otra cosa: un “A” podría usar un episodio violento satíricamente justamente para seguir denunciando aquello contra lo que protesta. Pero esto no es sátira, es otra estrategia, una de límites y exageración como ya se dijo. En la sátira también hay exageración, pero el objetivo es justamente hacerlo tan exagerado que sus defectos salgan a la luz y así pues defender más bien que la postura correcta es la contraria. En este caso, además, aquello a exagerar está en primer plano, mientras que el mensaje se deja en un segundo plano, puesto que quien ve la sátira debe poder deducir cuál es el verdadero mensaje.

En este caso, más bien, lo que se hace es enfatizar lo que aparece en “segundo plano” (el golpe a la mujer, el lanzar el niño al tren) para señalar que lo que está en “primer plano” (el aliento a la selección, el rechazo al cantante) tiene una gran importancia al colocarse hipotéticamente por encima de aquél otro elemento que se ha enfatizado.

Categorías:comunicación, Género, Moral

Árbitros, cámaras y los chips en el mundial

Dado que hay ambiente mundialista quiero hablar brevemente de un punto que siempre me irritó. Como algunos saben hace un tiempo yo jugaba rugby y, dentro de las varias comparaciones que se puede hacer con el fútbol, hay una que me siempre me llamaba la atención: la constante negativa de la FIFA a implementar un sistema en el que el árbitro pueda recurrir a lo registrado en cámaras para determinar, por ejemplo, la validez de un gol o un offside. Y es que en Rugby eso es parte del juego, y se lo toma como una medida de justicia y de seguridad también para los jugadores. La gran pregunta era ¿por qué no en el fútbol?

(1) Lo primero que tendría que decir es que se debe dejar de lado todo argumento del tipo “imagínate la cantidad de pausas que habría; el juego se haría lentísimo”. Algo que sostiene en conferencia de prensa (es decir, lo dicho ante cámaras, lo que se puede decir) el propio Joseph Blatter: “El fútbol es un juego dinámico que no puede ser detenido a fin de revisar cada decisión. Si se tuviera que detenerlo para tomar una decisión, esto interrumpiría el ritmo del partido”, explicó días después de la última reunión de la IFAB en la que se rechazó la implementación del sistema de cámaras y también el del chip en la pelota.  Habría que dejarlo de lado, en primer lugar, porque esto no es cierto en otros deportes, es más, los espectadores se quedan viendo las repeticiones tal como los fanáticos del futbol se quedan viendo las repeticiones en el noticiero deportivo de la noche o del fin de semana. Segundo, porque las jugadas realmente polémicas son pocas por partido (no deben pasar en promedio de tres o cuatro por juego), es más, se puede poner un máximo de veces en que el árbitro puede consultar (digamos dos). Por último, el cuarto hombre podría tener una pantalla con 3 segundos de retraso y aprovechar el sistema de audio cerrado que ya tienen para comunicarse con el árbitro y así no parar el juego.

Además, ¿no demora más el juego el que los 22 jugadores se amontonan alrededor del árbitro para reclamarle la jugada polémica? “Sí, pero eso es parte del encanto” se respondería.

(2) Eso último nos lleva a un segundo argumento común: “se perdería la gracia/esencia del fútbol”, los que se enfrentan obviamente al contraargumento “¿cómo vas a decir que esa es la esencia del fútbol?, ¿te parecería tal gracia si se lo aplican a tu equipo?” etc. etc. En otras palabras, no es aquél de por sí un argumento, pues es justamente lo que está en juego: si es realmente algo central o solamente circunstancial o periférico al fútbol.

(3) Un tercer argumento es el de la autoridad del árbitro. Joao Havelange, ex presidente de la FIFA dijo hace no mucho “Quien manda en el partido es el árbitro, no una cámara”. A lo que se podría responder sencillamente que ese no es el punto, la decisión y mando siempre estarán en el árbitro; una vez más, otros deportes lo prueban.

(4) Sacando un balance de los tres puntos anteriores surge también el argumento de la conspiración, de “la mano negra”; es decir, aquel que señala que la FIFA no quiere implementar aquél sistema porque así los partidos no podrían arreglarse para privilegiar a algunos, especialmente a los equipos grandes. Y es que claro, suena muy sospechoso que la FIFA misma diga que implementar ese sistema implicaría quitarle “lo bonito” al juego, pues la polémica es algo propio del deporte, especialmente del fútbol. ¿Hay una mafia detrás del fútbol? Cabe sospechar esto, especialmente por el gran poder que la FIFA concentra (piénsese en las terribles consecuencias que trae para un país el que sus equipos sean dejados fuera de las competencias internacionales, como en el caso de la FPF y Burga de hace unos meses). De tiempo en tiempo salen estos argumentos y con la celeridad con la que llegan también se van. Y es que (4b) haya o no haya una mafia detrás y se levanten teorías al respecto, muchos fanáticos del fútbol viven tranquilamente con eso, incluso cuando esto perjudica a su equipo. Es decir, reniegan, se quejan, discuten, etc., pero se asume como una parte del juego, volviendo así al argumento del “encanto” que se coloca por encima de los criterios de justicia.

Por eso me parece que, aparte de la teoría de la “mano negra” (la cual, como digo, podría bien tener un peso amplio), considerar otra interpretación que escuché hace poco y que es tan obvio que normalmente es dejada de lado justamente en pro de teorías que impliquen algo oculto: aceptemos que nos gusta más especular con la hipótesis de un misterio oculto que señalar algo crudamente evidente, aquello nos entretiene mucho más.

La interpretación que escuché hace poco señala simplemente que impedir la implementación de aquellos nuevos sistemas es algo central al fútbol porque así se quitaría a los hinchas muchas de las discusiones de la semana, de la oficina, de los almuerzos, de los café. Yo ampliaría esto señalando que se le restaría, entonces, algo a la “cultura de fútbol” que es más bien lo que la FIFA está interesadísima en promover; conseguir hinchas, fanáticos, adeptos… conseguir que se comente, que esté en boca de todos. Justamente la polémica, el “si no metían ese gol mi equipo hubiese ganado” seguido del “nada que ver, aún así perdían”. Es central que la gente juegue con los “si hubiera… entonces” que cree posibilidades, que maquinen posibilidades y estrategias.

Si lo vemos de este modo, se explican el argumento del “encanto” que usualmente se esgrime sin mayor sustento. A la vez, se entendería el tercero, ya que es necesario que la gente tenga esos sentimientos de posible odio contra el árbitro. También se entiende el cuarto, no porque niegue que haya arreglos ocultos para favorecer a algunos, sino porque el aspecto señalado en 4b, implicaría que incluso las hipótesis de la “mano negra” alimentan la consolidación de la “cultura fútbol” (este mismo post de alguna forma lo alimenta). Lo que importa es que se hable de eso, lo que se hable es secundario. Que se raje de los árbitros, de los dirigentes de los equipos, de los dirigentes de la FIFA incluso: todo eso vale. Y este es un principio que vale tanto para la FIFA como para Susy Díaz: no le importa qué digan de ella, lo que le importa es salir en TV, pero el truco no es tanto llegar a la televisión, sino mantenerse en ella. En este sentido hay algo común entre el fútbol y la farándula peruana: ambos harán lo que fuera por salir y salir y llamar más y más la atención: sus economías, sus vidas depende de ello; claro que en el caso de la FIFA es más estable y no tan explícito. En realidad, esa es la meta de la mayoría de las emisiones. Alguna vez escuché que tener éxito para una serie televisiva es que la gente haga una pausita en la oficina para hablar de ella. Algo que ha sucedido en los años anteriores con series como Sex & the city, Friends, pero también Los Simpson, Family Guy, y los animes que se pusieran de moda.

Parece ser algo característico de los medios masivos de comunicación. Se podría decir que no es sólo algo de los medios, sino que es algo característico de los personajes públicos en general. Sospecharía un poco de esta generalización. Piénsese en que muchos políticos por ejemplos, más bien evitarían estar constantemente en boca de todos (o también en personajes como Genaro, quien siendo inevitablemente un personaje público, trata de mantenerse alejado de los “dimes y diretes”). Se daría más bien el caso de que muchos políticos han buscado una manera de mantenerse en sus cargos. Pero más que eso, incluso podríamos decir ha habido un fenómeno por el cual la publicidad (el carácter de ser público) se entiende cada vez más desde la dinámica propia de los medios de comunicación masiva, pero este ya es otro tema.

Para terminar sólo quiero dejar un tema abierto para la discusión. Al parecer, dado que lo que le importa a la exposición en medios de comunicación es aparecer una y otra vez sin que importe mucho qué es lo que se diga, tampoco debería importar el que se diga que es justamente eso lo que importa. En otras palabras, de ser una dinámica que es capaz de alimentarse de prácticamente cualquier cosa que se diga sobre sí (desde lo más elogioso hasta comentarios llenos de odio), debería también ser capaz de alimentarse del discurso que explique su dinámica, algo como lo que he intentado hacer aquí ampliando la pista que me dio aquel comentarista cuyo nombre ya olvidé. Sin embargo, no pasa esto. No vemos a nadie de la FIFA comentando este aspecto en sus discursos, ni siquiera para proponerlo como alternativa ante las acusaciones de mafias (que al parecer es algo mucho más serio). Así tampoco vemos a Susy Díaz diciendo “lo que me importa es salir ante cámaras y que hablen sobre mí aunque sea para decir que soy una bruta”. A lo más se dice “la farándula es mi negocio”. Es como si, después de todo, lo mediático y sus intereses económicos tuviesen algún tipo de interés en no hacer explícito esto. ¿Hay algún peligro en eso? ¿Qué sucedería si Blatter dijera en una conferencia de prensa: “no ponemos cámaras porque nos importa que los hinchas hablen una y otra vez de fútbol y esto incluye que renieguen de las fallas de los árbitros”? ¿Absolutamente nada? Sólo suelto una pista: no bastaría aquí con decir que los hinchas reaccionarían mal porque los pintan como fanáticos reducidos, pues esto ya sucede con comerciales como el del desodorante que pone a los hombres como zombis tras el fútbol. La discusión tendría que llevarse, más bien, por el lado de la importancia de que alguna descripción quede como latente o se haga patente. ¿Qué cambia realmente cuando un discurso se hace patente con respecto a los efectos que ello tiene? Y, ¿qué sucede cuando esto sucede en el caso particular de los medios masivos de comunicación?