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El problema del machismo en el humor: analisis de un caso particular

Acabo de ver una larga lista de reacciones en contra de la siguiente muestra de humor o “humor” (en la presencia o ausencia de comillas está justamente el debate en cuestión):

En la mayoría de comentarios se ha denunciado que se está haciendo una suerte de apología a la violencia contra la mujer y que eso no debería ser tomado como una muestra de humor de ninguna manera. Muchos piden denunciar la imagen y critican a quienes disfrutaron de ella.

Sin embargo, quisiera tomar distancia con respecto a esas voces de denuncia y llevar la interpretación de la imagen por otro lado: ¿No será que se está leyendo la imagen en el “sentido equivocado”, además de con un ánimo de denuncia muy apresurado? Me explico con detenimiento en lo que sigue.

Para algunos ahí hay una apología o una normalización de la violencia contra la mujer. Bajo esta perspectiva esta imagen tendría bien como tema bien como  escenario a la violencia contra la mujer. Esta imagen estaría entonces en la larga lista de chistes machistas que suavizan con risas este serio problema.  Corríjanme si me equivoco, pero al leer la larga lista de comentarios parece que ese es el punto central del reclamo a la imagen (en este caso, un meme) y el rechazo ante ese tipo de humor. Sin embargo, revisemos esto un momento con más detalle.

Para algunos denunciantes es una apología a la violencia, para otros, no tan apresurados como los primeros, una normalización. Veamos a cada uno:

(1) Yo sinceramente no creo que el meme intente hacer una apología [1] a la violencia. Este tipo de interpretación parte leyendo el meme desde la imagen HACIA el mensaje (a esto me refería al inicio al hablar de “sentido equivocado”). Pero, ¿qué pasa si lo leemos en sentido inverso? (desde el mensaje hacia la imagen, es decir, desde el apoyo a la selección hacia el golpe).  Para que fuese una apología tendría que tener el abuso como centro del mensaje, y ese, me parece, no es el caso. La violencia aparecería como contexto, excusa, apoyo o escenario para intentar generar el humor. Eso nos lleva al segundo punto.

(2) Más apropiado sería entonces hablar no de apología propiamente, sino de una suerte de “apología indirecta, oculta, soterrada” que consistiría en echar mano de la violencia como excusa, contexto, apoyo o escenario. Se denunciará, entonces, que la estructura mantiene vivo un problema serio al hacerlo pasar, mediante el humor, como algo normal. De ahí que hablemos de “normalización” para este segundo punto que me parece más preciso. En este caso, sería una normalización acompañada de una dinámica de encubrimiento .

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Breve excurso

Ahora bien, es cierto que hay una larga lista de chistes machistas que van en ese sentido (y no sólo machistas, sino también de chistes negros  y de otros tipos).  Y esa larga lista siempre tendrá el problema de enfrentar a dos grupos que llamaré “a” y “b”. En este caso tendríamos la lucha constante entre (a) aquellos que se toman el problema sumamente en serio y buscan resaltar aquello que es normalizado, convertirlo en tema de discusión y revelar que hay estructuras de fondo que son injustas, insostenible o inlcuso aborrecibles
y (b) aquellos otros que les dicen “oye, es un chiste, no es para tomárselo tan en serio”. Muchísimas veces los A verán a los B como gente que se toma un problema serio muy a la ligera, como personas que no les interesa el tema y, muchas veces,  como defensores del problema a denunciar (para el caso actual, como machistas declarados o no declarados).  Sin embargo, muchos B (aquello que para este caso por ejemplo, no se consideran machistas)  consideran esa crítica por parte de A como desmedida, en el sentido de que ellos podrían decir “no, yo realmente no soy machista, y obvio que me importaría si tal cosa le pasara a alguna mujer que quiero como mi madre, hermana o hija; pero aún así me parece que ya los de A exageran, es humor! Está bien denunciar el machismo, pero tampoco quieran llevarlo a todos los campos!” [creo que todos tenemos algún amigo por ahí que se sabe muchos chistes machistas y le gusta contarlos, pero que a la vez no tienen ningún problema en hacer labores que un machista común no haría, como ciertas labores domésticas]. Y los de A contraatacan y señalan que justamente el humor es un mecanismo para suavizar o atenuar diferencias importantes y decirles que “si verdaderamente dices que no eres machista, pues entonces date cuenta de lo importante que es denunciar este tipo de normalizaciones y deja de hacer chistes de ese tipo que con eso alientas a quienes sí son machistas? Cómo? Pues re-alimentando constantemente  las estructuras de dominación y abuso a través de las pequeñas historias y razonamientos que hay en tus chistes”. Y los B podrían replicar “yo denuncio al machismo cuando hablo en serio, pero un chiste no es hablar en serio, y puede que haya dichas estructuras que dices, pero tampoco quiero llegar a un punto en el que el humor tenga que ser siempre hiper-políticamente correcto”.  Y la discusión puede seguir y seguir…

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Sin embargo, aún a pesar de eso, TAMPOCO ME PARECE QUE ESE SEA EL CASO AQUÍ.

En este meme en particular el tema central es el de alentar a la selección. Tomando en cuenta, además, el contexto de bajas en el pobre futbol nacional, las voces optimistas dirían “no importa que tan mal esté, hay que alentar de todos modos”. Ese es el mensaje central del meme y creo que eso no está en cuestión; lo que está en cuestión son los recursos a los que se ha recurrido para enfatizar eso, es decir, al golpe y a la normalización de la que hablamos.

Creo que si bien es cierto es importante denunciar la violencia contra la mujer, es necesario también tener un ojo más agudo para juzgar en qué casos realmente se está haciendo una apología, una normalización o si, más bien, se lo está usando como un “caso límite de transgresión hipotética” (no encuentro un vocablo adecuado para la idea que busco defender, así que he elegido est frase la cual espero quede explicada en lo que sigue).

La idea central es la siguiente: en este meme y en algunos otros parecidos (no generalizar a los chistes machistas en general) la estrategia es usar el episodio de violencia como límite, y justamente para remarcar el valor del mensaje central que se busca transmitir MEDIANTE UNA EXAGERACIÓN que consiste en la TRANSGRESIÓN HIPOTÉTICA DE DICHO LÍMITE.

Me extenderé un poco para aclarar este punto. Y empezaré con un paralelo que, espero, me ayuda a mostrar con mayor claridad por qué la lectura de quienes ven aquí humor machista me parece errónea.

Veamos este otro meme que es uno entre muchos otros parecidos que están en la web:

Como podemos ver es un caso muy similar, pero, en lugar de alentar a un equipo, hay una repulsión contra un cantante y, en lugar del violencia contra la mujer, se trata de un infanticidio.

¿Se podría decir que se está haciendo una apología al infanticidio? No. ¿Se diría tal vez que se está tomando a la ligera ese problema (especialmente en un mundo tan violento como el contemporáneo)? No lo creo; y eso pese a que, si nos tomamos las críticas en serio como dicen algunos de los que piden denunciar la imagen inicial, hay cifras alarmantes de violencia infantil internacionalmente y también se trata de un problema estructural.

No es necesario ser adivino aquí para tener la impresión de que muchos de quienes denuncian la imagen del golpe a la mujer comentarían sobre este segundo meme que simplemente es de mal gusto o que no les parece muy graciosa, o incluso también habría varios que incluso se reirían. En todo caso, podemos especular  que no causaría el mismo revuelo que el anterior meme.

En este segundo meme se nota mucho más claro que el punto central del humor en este tipo de chiste (no generalizar a los chistes machistas en general o de muerte en general): usar el episodio de violencia como límite hipotético-exagerado (pues por mucho odio que haya contra el cantante aquel, no se llegaría el punto de matar a alguien por ser su fan).

Algunos dirían que el paralelo no es tan válido, puesto que nadie lanza a un niño por ese motivo, pero el maltrato a las mujeres no es una exageración sino una realidad. Pero, momento… lo que se exagera aquí no es el maltrato a la mujer a secas, lo exagerado es que alguien golpee a quien parece ser su novia, que es bonita y cariñosa según lo sugerido por la imagen. Entonces,  el parelelo de exageraciones debe hacerse entre lo exagerado que resulta matar a un niño por ser fan del cantante, y golpear a una mujer por no ser pesimista. Ambas son exageraciones (salvo que en el segundo es más notorio que en el primer meme) que no buscan hacer apología ni normalización del episodio de violencia, sino que se usa la imagen exagerada para resaltar el punto central del mensaje.

La idea del segundo meme sería: “ es importante impedir que la música de ese cantante no sea escuchada… y para resaltarlo exagerando: es tan importante que estaría por encima de matar a un niño (y ser condenado a la silla eléctrica)”.

La idea del primer meme sería: “alentar a la selección es importante… y para resaltarlo exagerando: es tan importante alentar que estaría por encima de cometer una falta de respeto contra una novia cariñosa y bonita”.

Para ver otro paralelo pensemos en la frase muy parecida a frases del tipo “yo doy mi vida por mi equipo”, en donde realmente nadie (o muy pocos) de entre quienes gritan esa frase son los que realmente han dado la vida por su equipo. Lo que se hace, nuevamente, es jugar con la exageración: “mi equipo vale tanto que, exagerando, vale más que mi vida”[2].

Ahora bien, es cierto que un machista futbolero probablemente se reirá de ambos memes, pero, ¿se ríe por poner en práctica sus creencias machistas para este meme en particular? ¿O el motivo de risa es más futbolero (para el primer caso) que machista en este meme? No porque un machista pudiese reirse diríamos que es un chiste machista. Tenemos que prestar atención a la estructura usada en estos casos para así diferenciarla de muchos chistes machistas que sí hacen mofa directamente de la situación de la mujer y que caerían en el debate presentado en el excurso.

La estructura que subyace a este tipo de humor es más o menos la misma: se hace algo alfa que no debería hacerse nunca o sólo bajo circunstancias muy excepcionales (es decir, es un acto dificil de justificar), pero también hay algo beta que es puesto como más importante incluso que aquello super-importante alfa; con ello se consigue dar un exagerado énfasis a dicho beta por la comparación con la ejecución excepcional de alfa.  El núcleo del humor en estos casos, es el realce exagerado surgido por la comparación con una hipotética transgresión pero que no busca en ninguno de los casos hacer una defensa de aquello transgredido (ni de entregar la vida por un equipo, ni del infanticidio, ni de la violencia contra la mujer)[3].

Cierre

Seguramente muchos dirán que la explicación es muy larga o incluso que ha sido un argumento muy rebuscado sólo para querer señalar que la estructura del meme no es machista, cuando una lectura más simple y directa consiste en mostrar que sí lo es. Pero también es cierto, muchas veces, que esas dos características (ser simple y directo) pueden caer en simplificaciones. Y eso es justamente lo que estoy buscando mostrar aquí: que la búsqueda de crítica de este tipo de humor ha llevado a meter a este meme en el mismo saco de varios otros que se parecen y a todos se les colocó el rótulo de “basura machista”.

Más allá de que este sea un caso muy particular en mi intento de reinterpretación del meme, es importante tener esto en cuenta para muchos otros casos: el asunto que he querido mostrar, teniendo como ocasión este pequeño meme es que muchas veces hay una tosquedad en el tratamiento de los casos por parte de los defensores de un principio que es loable (como muchas causas feministas), pero a quienes, al mismo tiempo, justamente llevados por sus ansias de defensa y por tener la mirada demasiado puesta en un principio, se les podría estar pasando la mano al etiquetar apresuradamente muchos casos de la misma manera, con errores graves para casos que no sean tan simples como un meme, sino con estructuras familiares,  de pareja, o, más ampliamente, cuando tienen que tomar postura frente a prácticas tradicionales.

No todos los casos son iguales y los ánimos de denuncia deberían ser contenidos hasta preguntarse adecuadamente por la particularidad de cada caso. Después de todo, ¿no es, desde otro ángulo, la defensa de la particularidad de cada caso lo que quieren defender aquellas voces críticas contra cualquier brote de machismo u otro tipo de discriminación en general?


[1] Tomada en su sentido usual de “discurso de palabra o por escrito, en defensa o alabanza de alguien o algo”.

[2] Otra pregunta que me viene a la mente y para la cual no tengo respuesta surge también de esta comparación entre ambos memes. ¿Por qué parece haber mucha más gente con la sensibilidad activada y que está presta a denunciar el uso del maltrato de la mujer como tema para el humor que en el caso del infanticidio? ¿Por que hay más chistes machistas que chistes negros sobre muerte de niños? ¿Porque el proceso de normalización suele ser efectivo para el caso de los chistes machistas y sólo en menor grado en el caso de los chistes de humor negro? ¿Tendrá también algo que ver con que es una lucha que ha logrado articularse más bajo un principio a defender (es decir, el caso del no maltrato a la mujer como pieza clave de la lucha por una cultura de igualdad y libertad más aún que el caso del maltrato infantil)? Este es otro tema interesante que escapa de los límites de este comment.

[3] Podríamos también preguntar ¿se trata entonces de una sátira? A esto se suma otra cosa: un “A” podría usar un episodio violento satíricamente justamente para seguir denunciando aquello contra lo que protesta. Pero esto no es sátira, es otra estrategia, una de límites y exageración como ya se dijo. En la sátira también hay exageración, pero el objetivo es justamente hacerlo tan exagerado que sus defectos salgan a la luz y así pues defender más bien que la postura correcta es la contraria. En este caso, además, aquello a exagerar está en primer plano, mientras que el mensaje se deja en un segundo plano, puesto que quien ve la sátira debe poder deducir cuál es el verdadero mensaje.

En este caso, más bien, lo que se hace es enfatizar lo que aparece en “segundo plano” (el golpe a la mujer, el lanzar el niño al tren) para señalar que lo que está en “primer plano” (el aliento a la selección, el rechazo al cantante) tiene una gran importancia al colocarse hipotéticamente por encima de aquél otro elemento que se ha enfatizado.

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Categorías:comunicación, Género, Moral

Sobre la difusión de la noticia de las medidas de fuerza policiales contra el grupo de homosexuales manifestantes en la Plaza Mayor

14 febrero 2011 6 comentarios

Acabo a ver a muchos amigos colocando links y quejándose contra lo sucedido hace unas horas en la Plaza Mayor cuando efectivos policiales se dispusieron a expulsar a un grupo de homosexuales que estaban en una manifestación, la cual, según reportan algunos medios virtuales, consistía inicialmente en un grupo de parejas besándose en dicha plaza.

Hago la advertencia inicial de que mi fuente base para lo que diré es lo que he encontrado en la web, por ello debo advertir que todo lo dicho aquí dejará sentir justamente eso al dejar muchas líneas en preguntas o condicionales.

Casi todas las noticias (redactadas o breves reportajes virtuales) son bastante parecidas: policías golpean a grupo de manifestantes homosexuales. Hubo uso excesivo de violencia contra un grupo que sólo quería hacer uso de su voz para manifestar su deseo de ser reconocidos como cualquier ciudadano sin sufrir de un trato discriminatorio a causa de su opción sexual. El problema que quiero abordar ahora, sin embargo, es que me parece que se está achatando el problema en su presentación en los medios de tal modo que los manifestantes aparecen como los “pobrecitos que merecen ser reconocidos”, mientras que los policías aparecen como “los violentos injustificados cuyos valores no encajan realmente en la cultura democrática”.  No quiero decir con esto que quiero invertir el panorama para pretender justificar un acto violento. No. Lo que me importa en este momento es denunciar el tipo de presentación que se hace del tema en diversos blogs y portales web que caen en cierto maniqueísmo con respecto a los personajes de sus relatos noticiosos con respecto a este tema.

Tal vez el punto central a resalta ahora es el siguiente: hasta donde sé, está prohibido hacer manifestaciones, sea cual sea su índole, en la Plaza Mayor por ser considerada zona rígida[1]. Lo mismo le pasó al grupo del “monumento a la corrupción” hace poco. Es más, parece que esto se extiende tanto hasta el punto en que está prohibido incluso que una persona marche sola con una pancarta por esta área[2]. No digo que sea un punto justificatorio de la reacción policial, pero sí me parece al menos bastante sospechoso que ninguna de las notas publicadas que he consultado sobre este tema pase por ese punto, que es realmente central. A lo sumo son las personas que hacen comentarios a las notas quienes recuerdan este aspecto importantísimo[3]. Parece que los medios difusores lo quieren hacer pasar simple y llanamente como un acto reaccionario de instituciones conservadoras como las armadas y católicas. No sé si sea adecuado usar “manipulación de información” para lo que hacen estos medios, pero sí me parece una mirada parcial a los eventos.

 

 

Ahora bien, hay un punto importante a investigar aquí[4], pues no he encontrado una narración completa de los hechos (menos aún un registro de ellos) y se trata de la estrategia inicial de los policías. ¿Se les pidió –amable pero enérgicametne– que se retiren en primera instancia? Si no fue así, hay fuerte motivo para justificar cabalmente a los homosexuales manifestantes. Sin embargo, díganme por favor si no es también perfectamente imaginable (al menos imaginable) la siguiente situación: los policías piden a los manifestantes que se retiren del área por tratarse de una zona restringida. He estado en protestas y manifestaciones de otro tipo y ese he sido siempre –en mi experiencia al menos- el primer paso tomado por los policías. Los problemas suelen venir luego. En todo caso, imaginemos que se les pide que se vayan del lugar inmediatamente. Un gran “¿por qué?” rebotaría desde el otro grupo, el cual sería respondido con un “está prohibido que estén acá, por favor retírense de una vez”. Ahora bien – y conste que sigo manejando esto meramente como una hipótesis, como algo a imaginarse- no sería factible que los manifestantes interpreten esto como  “está prohibido porque son homosexuales y atentas contra las buenas costumbres”. Esta sospecha vendría reforzada por las entrevistas a quienes llegaron posteriormente a ser agredidos quienes resaltan el hecho de que los policías reaccionaron así “porque somos homosexuales” y no se menciona para nada el “porque estábamos en una zona prohibida”. Ahora bien, en este caso, y de no querer moverse pese a las advertencias policiales, estas estarían en la obligación de usar una medida de fuerza adecuada. Pero ¿cómo medir lo “adecuado” del uso de la fuerza? Esto nos deriva a preguntarnos ¿cuál es la medida de fuerza más leve que puede tomar un grupo de policías en este caso? ¿Hay alguna que sea menor a alinear a los efectivos para que, con escudos alineados, vayan empujando a los manifestantes (en ese momento ya trasgresores) fuera del área restringida?

 

En este momento podría replicarse “siempre está primero el diálogo y el uso de la razón”. Una respuesta bastante de cajón por cierto, pero como toda respuesta de cajón, siempre usada en paralelo a otra. Pero fuera de esto se presentan dos problemas: 1. ¿Es la misión de la policía en tanto que policía buscar el diálogo con un grupo de manifestantes? 2. Los manifestantes estaban ya en falta en ese momento, ya eran transgresores que no hicieron caso del status restringido de esa área. En este contexto particular, correspondía a la policía hacer algo para remediar la situación. Por cierto, imagino también que todo esto se hubiese evitado si de milagro alguien como nuestra actual alcaldesa hubiese estado en el municipio en ese momento y hubiese dicho, megáfono o micro en mano “yo comprendo su reclamo, pero sus protestas están prohibidas en este espacio en particular”. Con la imagen que Villarán tiene ganada probablemente hubiese logrado la dispersión del grupo (o su traslado a la Plaza San Martín por ejemplo).

 

Otro punto más que estamos olvidando: ¿no es acaso un acto violento en cierto modo  (en el sentido de “altamente provocativo”) el hacer algo así frente a la catedral? No digo esto para justificar el acto policial como un “fuego contra fuego”; únicamente me importa indicar que sí hay un acto sumo de provocación que nos desvía a uno de los puntos más delicados del espíritu democrático: qué hacer con el intolerante. No es necesario citar fuentes para saber que se coloca a la Iglesia como una de las (o LA) institución más reaccionaria en cuestiones de libertad sexual, se los tilda constantemente de homofóbicos, represivos e intolerantes. Es este último punto el que me interesa. ¿Qué hacer con el intolerante? ¿Está justificado realizar un acto a sus ojos repudiable frente a su “casa madre”? ¿Cómo procede dicha justificación? Y, para volver a lo dicho, ¿no es un acto en cierta forma violento, o, para no entrar a problemas semánticos en el uso de adjetivos, trasgresor? ¿No hay acaso algo de cinismo también en la respuesta “pero estoy en la vía pública” cuando se ha escogido esa porción particular de la vía pública?

No puedo ofrecer una respuesta a estos temas; sin embargo, sí me parece importante resaltar algo central: los manifestantes, por más minoría, por más discriminados en el pasado y presente, son también transgresores, son también altamente provocadores, y realizan acciones cuyos principios guía difícilmente aceptarían colocar en un reglamento oficial de ciudadanía. Es decir, imaginemos a uno que dijera “sí pues, yo elegí venir a besar a mi pareja aquí porque aquí es la casa del intolerante ese de Cipriani. Quiero mostrarle que soy tan digno o más que Ud. Restregárselo en la cara si es posible. ¡Es que es un maldito intolerante el hijo de puta ese!”. Habría un gran componente vengativo, revanchista en la acción, pero este no puede manejarse en lo oficial. Serían comentarios para hacer en otros espacios, más privados, más a voz baja. Son motivaciones, pero nunca serán reconocidas como tales en los medios. Ahora bien, no estoy apelando a la eliminación de ese potencial agresivo y trasgresor por parte de los manifestantes. Todo esto es parte del juego de las manifestaciones. Donde quiero centrarme es más bien es en dos puntos: primero, evitar creer que todo acto violento es de por sí negativo; segundo, que quisiera que se evite pintar a los manifestantes como los “pobrecitos” que no hacen daño a nadie, lo cual lleva justamente a una edición de imágenes para ser difundidas. ¿Sería tan trágico para ellos mostrar, en caso de que los hubiera, sus negativas a moverse del lugar pese a que está prohibido? ¿Por qué no mostrar y enfatizar justamente ese lado agresivo de la manifestación? ¿Por qué creer que les haría “perder puntos” en el momento de la difusión? Parece que estamos demasiado acostumbrados a mostrar las cosas como “de blanco y negro” para conseguir la convocatoria a una causa.

Dejo esta pregunta abierta porque me deriva a una pregunta que me parece harto interesante, pero que sería imposible desarrollar ahora: Parece que es justamente debido a esa diferencia de espacios y discursos público y privado lo que hace que los medios de difusión de las noticias estén forzados a realizar esa presentación simplificada y parcializada de muchos hechos. Es decir, ¿hasta qué punto es la división público/privado la causante misma del maniqueísmo propio de muchísimos periodistas?

 

Ahora bien, para no dejar este post meramente como un cuestionamiento y dar una parte propositiva al asunto quisiera agregar un comentario final. En verdad me gustaría ver que la misma policía emplee cámaras para registrar toda su intervención. Esto ayudaría a: 1. Tener “la otra versión de los hechos”, especialmente porque sí he podido ser testigo de cómo muchas veces los manifestantes mismos agreden a policías de diversas formas, sin embargo, lo único que se captura en video es la reacción del policía. 2. Se podría dar un contrapunto de registros para la difusión en los medios de comunicación. 3. Los policías estarían forzados a seguir un procedimiento en que el uso de la fuerza se use sin que se sobrepase lo necesario. Esto cobra especial importancia en los casos en que los manifestantes no responden adecuadamente y es necesario elevar el nivel de uso de la fuerza necesaria. Parece ser necesario eso, pero se trata de subirlo siempre únicamente de manera en que corresponda a la capacidad del tumulto. Por ejemplo: si la primera acción es pedirles que se vayan y esto está justificado por ley pero los manifestantes se niegan a moverse (ya sea por ignorancia de alguna regla o por querer perseverar en su causa) entonces estaría justificada una acción como formar una columna para empujar a los manifestantes, pero no el empezar a empujarlos por las gradas (como hizo uno de los policías en un segmento que sí está grabado). 4. Y muy ligado a lo anterior, se tendría registro oficial de quiénes podrían ser los efectivos que abusan de la fuerza y no quede duda alguna de que lo hizo injustificadamente. Esto es de especial importancia para situaciones tan tensas como esta en que un empujón extra o el uso del “palito de abollar ideologías” como lo llamaba Mafalda.

 


[1] He estado buscando la ordenanza municipal que lo enuncia, pero no he tenido suerte. Si alguien lo hace o muestra que no es así y ha sido una mala asunción de mi parte, por favor hágamelo saber.

[2] Por cierto ¿qué rayos es considerado una manifestación? Es decir, ¿tanto una marcha de la CGTP con arengas y demás como un grupo de parejas homosexuales besándose en la plaza mayor es manifestación?

[3] Revisando foros hay quienes, pese a su adhesión a la causa de los homosexuales, reconocen que las fuerzas del orden tenían que hacer algo dado que efectivamente está prohibido hacer manifestaciones por ordenanza municipal. Sin embargo, en algunos casos se dice que es inconstitucional. Quien sea abogado y conozca de estos temas será bienvenido para aclarar este punto.

[4] Otros dos puntos menores a investigar son los siguientes:

  1. Se dice que la policía olía alcohol. No es un tema central para lo debatido si lo miramos bien, pero es cierto que tiene un relevancia particular para la construcción de la imagen de las fuerzas armadas (aunque es imposible conseguir un registro de esto).
  2. También se dice que muchos policías invirtieron sus etiquetas con los nombres para no ser reconocidos. Sin embargo, al menos en los videos, esto no se muestra.

Respuesta a Martín Valdez sobre el problema de la generalidad de las máximas en Kant

9 octubre 2010 7 comentarios

[El presente post es una respuesta a otro en el blog de mi amigo Martín Valdez, un neo-neo-neo-kantiano 😛  (de hecho que no le gustará la chapa) sobre el problema de la generalidad de las máximas en la moral kantiana. Disculparán que no haga referencia específica a pasajes, pero si a alguien le resulta muy importante podría meterme la chamba de dar con la referencia exacta y no trabajar únicamente con mis resúmenes y esquemas]

Estimado Martín:

Sí tengo algunas cosas que comentar al post   [Cuán xvr es Kant que siempre se presta a harta polémica :)].
Mis puntos de discrepancia:
1. No creo que al hablar de “máximas” Kant se refiera únicamente a las más generales, sino a todas.
2. Hay que considerar en qué lugar entra a tallar el Juicio para saber que es un problema referido a las máximas de moralidad, no a todas las máximas.

[Advertencia de glosario (por si algún tercero llega a leer esto: GMS=Fundamentación de la metafísica de las costumbres, MS= Metafísica de las costumbres, ZEF= La paz perpetua]

Me parece bastante problemático querer hacer la acotación que sugieres siguiendo a Kuehn, de no tomar las máximas más particulares, pues Kant se referiría a las más generales, que serían las que en última instancia son compartidas. Tiene sentido claro, especialmente si se quiere rescatar lo intersubjetivo. Nunca se transmiten máximas demasiado particualres (como el ejemplo de hiper-particularidad que colocas). Empero, esto nos sigue dejando con el problema de señalar hasta qué grado de particularidad debemos aceptar a algo como máxima. Es decir, se introduce un problema de grado. Puede resolverse este problema diciendo que no es que haya un nivel fijo, sino que depende justamente de cómo nuestras culturas/padres/tradiciones nos la hayan transmitido (un criterio basatnte pragmático por cierto, que llevaría a no comprometernos con una “valla fija” de universalidad). Sin embargo, incluso si tomamos esta desviación siguen surgiendo problemas y es, me parece, JUSTAMENTE por el criterio usado. Es decir, las máximas, al ser transmitidas contextualmente, tienen por sí mismas distintos niveles de particularidad/universalidad. Ej.: “no se pega a nadie”, “no se pega a la gente”, “no se pega a las mujeres”, “no se pega a las niñas”, “no se le pega a tus hermanitas”. Tal vez la persona logre pasar de “hermanitas” a “niñas” e incluso a “mujeres”… en todo caso, estos desplazamientos parecen depender del contexto en que la máxima fue transmitida. La educación no es siempre de máximas como en el catecismo o la biblia en que hay máximas ya bien pensadas, digeridas y formuladas. En todo caso, todo esto sólo me servía para mostrar que asumir el criterio de “máxima vale sólo para los más generales” es harto problemático y no logra desembarazarse del todo del problema de la “valla de gradación”.
Creo que hay que Kant confía en que cada acción tiene una màxima (=principio de la voluntad, y como esta condiciona la acciòn, también de la acción). Y que esta puede ser muy particular muchas veces. Las màximas que siguen la forma de los imperativos hipotéticos, por ejemplo, son sumamente particulares. Màs aùn si se trata de los problemáticos (cuyo fin perseguido está completamente abierto, no como en los asertòricos en que está ya determinado: la felicidad). Las acciones cuyas máximas siguen la forma del imp. hip. problemático son altísimamente particulares (Ej: “si quieres machacar ajo, usa el batán”).
El problema surge, como acota Kant, en los de imp. categóricos, pues estos son sintéticos, mientras que los hipotéticos son analíticos. Los hipotéticos son analíticos pues, al tener su fin recogido directamente de la experiencia, ya tienen su fin en sì mismos. Esto no sucede con los categóticos, que para determinar la acción deben recurrir a algo fuera de ellos.
Es justamente ahí donde entra el problema del Juicio, para los imp. categóricos y por su propia constitución. No creo que sea porque son altamente generales y no particulares como sostenìas, sino porque, sin importar el grado de universalidad que tengan, ellos mismos no dicen nada por sí mismos sobre cómo conectarse con la experiencias, es decir, con la acción, que es lo que finalmente deben determinar.
[Por cierto, el pasaje que refieres de la MS, habla más bien en contra del trabajo del Juicio: “compete especialmente a la ética, como metodología de la razòn práctico-moral, no tanto ejercitar el Juicio como la razón”(MS: 411). Tal vez sea otro de los pasajes sobre el Juicio el que querías indicar, no lo sé]

Sin embargo, queda un cabo suelto: por qué, entonces, Kant coloca únicamente en la MS principios que son harto generales y no más particulares. Posible solución: me parece que pasa por el formalismo kantiano. No en el sentido de que no habla de valores sino únicamente de procedimientos, sino en el sentido de que no busca delinear un modo de vida, un ethos particular que todos hayamos de seguir, sino normas de convivencia para regular distintas formas de vida, sin que aquellas mismas lleguen a constituir un modo de vida (si hiciera esto sería un tema de felicidad, que es por definición para él a posteriori). Entendido así su formalismo tendríamos que sería contraproducente pretnder dar máximas que todas las formas de vida deberían adoptar en cuanto CONTENIDOS, pues estos contenidos tienen que ver con sus particularidades, no con la moralidad, siempre universal.
En este sentido, me parece que los principios generales enunciados en la MS no son máximas que debamos adoptar como parte del “ethos”, no son máximas generalísimas, sino que se trata de condiciones de posibilidad para que estemos en aptitud para someter nuestras máximas (más particulares a veces, más generales otras veces) a crítica. No se abandona el plano de lo formal. En todo caso, se trataría de una formalización de la moral y de la política (como se aprecia en ZEF, donde se habla de condiciones de posibilidad de relaciones internacionales entre Estados).
En este sentido, me parece, ni siquiera con la apelación a la MS puede dejar de decirse que Kant deja de tener un cuño procedimental (aunque esto ya es un tema tangencial que no entra de lleno a tratar aquí).
Espero haber ayudado.

Un abrazo.

Categorías:Filosofía, Kant, Moral