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Posts Tagged ‘Filosofía’

Árbitros, cámaras y los chips en el mundial

Dado que hay ambiente mundialista quiero hablar brevemente de un punto que siempre me irritó. Como algunos saben hace un tiempo yo jugaba rugby y, dentro de las varias comparaciones que se puede hacer con el fútbol, hay una que me siempre me llamaba la atención: la constante negativa de la FIFA a implementar un sistema en el que el árbitro pueda recurrir a lo registrado en cámaras para determinar, por ejemplo, la validez de un gol o un offside. Y es que en Rugby eso es parte del juego, y se lo toma como una medida de justicia y de seguridad también para los jugadores. La gran pregunta era ¿por qué no en el fútbol?

(1) Lo primero que tendría que decir es que se debe dejar de lado todo argumento del tipo “imagínate la cantidad de pausas que habría; el juego se haría lentísimo”. Algo que sostiene en conferencia de prensa (es decir, lo dicho ante cámaras, lo que se puede decir) el propio Joseph Blatter: “El fútbol es un juego dinámico que no puede ser detenido a fin de revisar cada decisión. Si se tuviera que detenerlo para tomar una decisión, esto interrumpiría el ritmo del partido”, explicó días después de la última reunión de la IFAB en la que se rechazó la implementación del sistema de cámaras y también el del chip en la pelota.  Habría que dejarlo de lado, en primer lugar, porque esto no es cierto en otros deportes, es más, los espectadores se quedan viendo las repeticiones tal como los fanáticos del futbol se quedan viendo las repeticiones en el noticiero deportivo de la noche o del fin de semana. Segundo, porque las jugadas realmente polémicas son pocas por partido (no deben pasar en promedio de tres o cuatro por juego), es más, se puede poner un máximo de veces en que el árbitro puede consultar (digamos dos). Por último, el cuarto hombre podría tener una pantalla con 3 segundos de retraso y aprovechar el sistema de audio cerrado que ya tienen para comunicarse con el árbitro y así no parar el juego.

Además, ¿no demora más el juego el que los 22 jugadores se amontonan alrededor del árbitro para reclamarle la jugada polémica? “Sí, pero eso es parte del encanto” se respondería.

(2) Eso último nos lleva a un segundo argumento común: “se perdería la gracia/esencia del fútbol”, los que se enfrentan obviamente al contraargumento “¿cómo vas a decir que esa es la esencia del fútbol?, ¿te parecería tal gracia si se lo aplican a tu equipo?” etc. etc. En otras palabras, no es aquél de por sí un argumento, pues es justamente lo que está en juego: si es realmente algo central o solamente circunstancial o periférico al fútbol.

(3) Un tercer argumento es el de la autoridad del árbitro. Joao Havelange, ex presidente de la FIFA dijo hace no mucho “Quien manda en el partido es el árbitro, no una cámara”. A lo que se podría responder sencillamente que ese no es el punto, la decisión y mando siempre estarán en el árbitro; una vez más, otros deportes lo prueban.

(4) Sacando un balance de los tres puntos anteriores surge también el argumento de la conspiración, de “la mano negra”; es decir, aquel que señala que la FIFA no quiere implementar aquél sistema porque así los partidos no podrían arreglarse para privilegiar a algunos, especialmente a los equipos grandes. Y es que claro, suena muy sospechoso que la FIFA misma diga que implementar ese sistema implicaría quitarle “lo bonito” al juego, pues la polémica es algo propio del deporte, especialmente del fútbol. ¿Hay una mafia detrás del fútbol? Cabe sospechar esto, especialmente por el gran poder que la FIFA concentra (piénsese en las terribles consecuencias que trae para un país el que sus equipos sean dejados fuera de las competencias internacionales, como en el caso de la FPF y Burga de hace unos meses). De tiempo en tiempo salen estos argumentos y con la celeridad con la que llegan también se van. Y es que (4b) haya o no haya una mafia detrás y se levanten teorías al respecto, muchos fanáticos del fútbol viven tranquilamente con eso, incluso cuando esto perjudica a su equipo. Es decir, reniegan, se quejan, discuten, etc., pero se asume como una parte del juego, volviendo así al argumento del “encanto” que se coloca por encima de los criterios de justicia.

Por eso me parece que, aparte de la teoría de la “mano negra” (la cual, como digo, podría bien tener un peso amplio), considerar otra interpretación que escuché hace poco y que es tan obvio que normalmente es dejada de lado justamente en pro de teorías que impliquen algo oculto: aceptemos que nos gusta más especular con la hipótesis de un misterio oculto que señalar algo crudamente evidente, aquello nos entretiene mucho más.

La interpretación que escuché hace poco señala simplemente que impedir la implementación de aquellos nuevos sistemas es algo central al fútbol porque así se quitaría a los hinchas muchas de las discusiones de la semana, de la oficina, de los almuerzos, de los café. Yo ampliaría esto señalando que se le restaría, entonces, algo a la “cultura de fútbol” que es más bien lo que la FIFA está interesadísima en promover; conseguir hinchas, fanáticos, adeptos… conseguir que se comente, que esté en boca de todos. Justamente la polémica, el “si no metían ese gol mi equipo hubiese ganado” seguido del “nada que ver, aún así perdían”. Es central que la gente juegue con los “si hubiera… entonces” que cree posibilidades, que maquinen posibilidades y estrategias.

Si lo vemos de este modo, se explican el argumento del “encanto” que usualmente se esgrime sin mayor sustento. A la vez, se entendería el tercero, ya que es necesario que la gente tenga esos sentimientos de posible odio contra el árbitro. También se entiende el cuarto, no porque niegue que haya arreglos ocultos para favorecer a algunos, sino porque el aspecto señalado en 4b, implicaría que incluso las hipótesis de la “mano negra” alimentan la consolidación de la “cultura fútbol” (este mismo post de alguna forma lo alimenta). Lo que importa es que se hable de eso, lo que se hable es secundario. Que se raje de los árbitros, de los dirigentes de los equipos, de los dirigentes de la FIFA incluso: todo eso vale. Y este es un principio que vale tanto para la FIFA como para Susy Díaz: no le importa qué digan de ella, lo que le importa es salir en TV, pero el truco no es tanto llegar a la televisión, sino mantenerse en ella. En este sentido hay algo común entre el fútbol y la farándula peruana: ambos harán lo que fuera por salir y salir y llamar más y más la atención: sus economías, sus vidas depende de ello; claro que en el caso de la FIFA es más estable y no tan explícito. En realidad, esa es la meta de la mayoría de las emisiones. Alguna vez escuché que tener éxito para una serie televisiva es que la gente haga una pausita en la oficina para hablar de ella. Algo que ha sucedido en los años anteriores con series como Sex & the city, Friends, pero también Los Simpson, Family Guy, y los animes que se pusieran de moda.

Parece ser algo característico de los medios masivos de comunicación. Se podría decir que no es sólo algo de los medios, sino que es algo característico de los personajes públicos en general. Sospecharía un poco de esta generalización. Piénsese en que muchos políticos por ejemplos, más bien evitarían estar constantemente en boca de todos (o también en personajes como Genaro, quien siendo inevitablemente un personaje público, trata de mantenerse alejado de los “dimes y diretes”). Se daría más bien el caso de que muchos políticos han buscado una manera de mantenerse en sus cargos. Pero más que eso, incluso podríamos decir ha habido un fenómeno por el cual la publicidad (el carácter de ser público) se entiende cada vez más desde la dinámica propia de los medios de comunicación masiva, pero este ya es otro tema.

Para terminar sólo quiero dejar un tema abierto para la discusión. Al parecer, dado que lo que le importa a la exposición en medios de comunicación es aparecer una y otra vez sin que importe mucho qué es lo que se diga, tampoco debería importar el que se diga que es justamente eso lo que importa. En otras palabras, de ser una dinámica que es capaz de alimentarse de prácticamente cualquier cosa que se diga sobre sí (desde lo más elogioso hasta comentarios llenos de odio), debería también ser capaz de alimentarse del discurso que explique su dinámica, algo como lo que he intentado hacer aquí ampliando la pista que me dio aquel comentarista cuyo nombre ya olvidé. Sin embargo, no pasa esto. No vemos a nadie de la FIFA comentando este aspecto en sus discursos, ni siquiera para proponerlo como alternativa ante las acusaciones de mafias (que al parecer es algo mucho más serio). Así tampoco vemos a Susy Díaz diciendo “lo que me importa es salir ante cámaras y que hablen sobre mí aunque sea para decir que soy una bruta”. A lo más se dice “la farándula es mi negocio”. Es como si, después de todo, lo mediático y sus intereses económicos tuviesen algún tipo de interés en no hacer explícito esto. ¿Hay algún peligro en eso? ¿Qué sucedería si Blatter dijera en una conferencia de prensa: “no ponemos cámaras porque nos importa que los hinchas hablen una y otra vez de fútbol y esto incluye que renieguen de las fallas de los árbitros”? ¿Absolutamente nada? Sólo suelto una pista: no bastaría aquí con decir que los hinchas reaccionarían mal porque los pintan como fanáticos reducidos, pues esto ya sucede con comerciales como el del desodorante que pone a los hombres como zombis tras el fútbol. La discusión tendría que llevarse, más bien, por el lado de la importancia de que alguna descripción quede como latente o se haga patente. ¿Qué cambia realmente cuando un discurso se hace patente con respecto a los efectos que ello tiene? Y, ¿qué sucede cuando esto sucede en el caso particular de los medios masivos de comunicación?

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Avatar y el buen salvaje

26 enero 2010 1 comentario

Hace unos días pude ver recién Avatar. Es relevante porque ya habían pasado meses sin ir a un cine, pero también por algunas otras razones. Primero, porque he escuchado las opiniones más disímiles al respecto: desde aquellos que estuvieron maravillados, hasta aquellos que la califican de sobreestimada o de reduccionista. Segundo, porque había leído un pequeño editorial de Marco Sifuentes en Perú21, “Baguatar“, que comparaba la situación de los Na´vi con la de los awajún en Bagua. Se comparaba no sólo el tema del conflicto, las similitudes de los actores, sino también nuestra recepción: nuestra distinta sensibilidad ante cada uno de estos problemas paralelos. Otro comentario fue el del blog de Martín Valdez, quien valiéndose de la filosofía política de Kant (específicamente, el principio cosmopolita o de derecho de visita mencionado en La paz perpetua) nos recordaba que si hay algún derecho en estos casos, se trata de un derecho de visita guiado por la noción de hospitalidad universal.

Antes de revisar las opiniones allí vertidas quisiera mencionar algo que me parece un relevante paso previo. Revisando la web me he dado cuenta de que no son pocos los que dicen que la película no es mucho más que Danza con lobos con grandes efectos especiales. A pesar de la enorme cercanía en sus tramas, hay diferencias a resaltar. Primero, Avatar sí tiene un final feliz (al menos hasta que aparezca un Avatar2 en que la compañía -o algún otro agente terrícola- regrese). Y puede permitirse eso ya que, a diferencia de Danza con lobos, no es un relato sobre algo ya acontecido, el desenlace no está programado. Pero justamente este pequeño detalle cambia la tónica de ambas cintas. En Avatar no se trata ya de ahondar en un hecho histórico buscándole una forma artística de presentación,  de forma tal que los estadounidenses (y por analogía muchas otras naciones) afinen su sensibilidad sobre un hecho histórico que marca trágicamente el camino hacia la conformación de su nación, sino que funciona, al menos en una primera lectura, como una advertencia a una emergencia a todas luces actual: la amenaza que el centramiento en el capital puede significar no sólo para otros seres vivos particulares, especialmente seres vivos inteligentes, sino también a un mundo vivo en su conjunto. De ahí que el enemigo ya no es la expansión de los Estados-nación como en el siglo XVIII, sino la expansión del capital que entierre en su camino tanto a seres racionales como al entorno completo en el que se encuentren.

Otro punto en el cual reparar es que  notamos que la comprensión de la vida de los Na´vi  no es exitosa ni por parte de los empresarios, ni de los militares, ni tampoco por parte de los bienintencionados científicos quienes eran los agentes que se habían contactado con ellos hasta el momento en que la historia es tomada. ¿Soy el único que se preguntaba por qué no había ningún antropólogo o equivalente en el siglo XXII? ¿Se extinguieron? ¿Dejaron de ser necesarios y se cerró la carrera en las universidades? ¿Dejaron las compañías mineras de necesitar de ellos como mediadores y resolutores de conflictos? En todo caso, lo importante es que es un soldado de pocas habilidades que llegó ahí por ser familiar (gemelo) de alguien, sin lo que podríamos llamar “tacto social”, el que logra adentrarse entre los Na´vi de la mejor manera. Es él, quien también por suerte es asimilado ya quieren ver cómo es un “guerrero humano”, quien logra entenderlos mejor al dejarse llevar por la vida cotidiana y el lenguaje. Esto me trae a la mente el llamado central de Levinas que podría condensarse señalando que sólo hay ética si tratamos al otro en su particularidad, y no dejamos que sea asimilado o leído desde un concepto previo que lo explique y “nos lo acerque”. Pero, sin entrar a lo que este autor diga, es fácil reconocer que no bastaba con la convivencia o el estudio pormenorizado, pues la doctora que también era un avatar ya lo había hecho y no había logrado aproximarse a su forma de vida.

Teniendo en cuenta esa diferencia como trasfondo paso a la comparación (que no pasa de esbozos) de la película y las relaciones con comunidades reales como los awajún de Bagua, ya que parece ser una buena comparación, especialmente si se trata de sensibilización o creación de conciencia como suele decirse.

Estoy seguro de que prácticamente todos los que han visto la película, si pudieran pronunciarse sobre el caso, se pondrían del lado de los Na´vi, lo que podría llevarnos a creer que inevitablemente daríamos nuestro apoyo a las comunidades nativas en caso de conflicto. Sin embargo, los conflictos sociales suelen complejizar la situación de tal forma que comienzan a formarse situaciones más grises en las que no sabemos hasta qué punto podemos seguir protegiendo al nativo.

En primer lugar, en Avatar, la doctora, y todos los que intentan asumir el lugar de negociadores, fracasan en su labor. La razón es simple y es dicho más de una vez en la película: no tienen nada que a los Na´vi les pueda interesar. Esto ya es un contraste con los casos reales de relación entre Estados o empresas y las comunidades nativas, ya que estas últimas siempre parecen tener interés en algo: medicinas, alimentos, semillas, herramientas para agro o pesca, ropa, etc. De forma tal que el problema se convierte en cómo negociar, qué ofrecerles y cuánto, y también qué responsabilidad podría haber en eso ya que dar algún elemento novedoso (por ejemplo, dinamita o medicinas).

Un segundo punto a resalta en la película es que los jóvenes prácticamente no tienen voz. Sus intervenciones son muy breves y sólo complementan las de aquellos que ya están en la adultez o están justamente pasando a dicha etapa. Esto marca una segunda gran diferencia, ya que no se ofrece un escenario que implique conflictos generacionales, lo cual es algo común cuando se presenta un conflicto real.

Un tercer contraste es que los distintos clanes en Pandora estaban en una situación pacífica al parecer. No hay un conflicto o incluso un abuso ante un determinado grupo que sirva de excusa para la intervención por “ayuda humanitaria”.

Ahora bien, teniendo en cuenta por lo menos estas tres diferencias luego de la comparación, puedo llegar a donde me interesa: Los Na´vi son un excelente ejemplo de buen salvaje: conviven bien con su entorno, respetan la vida y aceptan la muerte, cuidan unos de otros, la naturaleza aún no se ha alejado de ellos; en otras palabras (en las de Rousseau) la sociedad aún no los ha corrompido.

Sin embargo, para el escenario de la película, me parece que no hay mucho que reclamar al respecto, como si habría que hacerlo si alguien quiere ver a los awajún o a alguna otra comunidad como buenos salvajes. Sabemos que eso no debería hacerse no sólo porque es una reducción, una infantilización en muchos casos, sino también porque adoptar un tal punto de vista podría traer consecuencias sumamente negativas al momento de iniciar una negociación o por las consecuencias a largo plazo de dicha negociación.

Pero, ¿por qué digo entonces que en la película este no es un factor tan relevante? La respuesta: Los Na´vi pueden ser auténticamente presentados como buenos salvajes porque tienen algo que ningún humano tiene: su cabello. Recordemos que en el extremo de su cabellera tienen una especie de terminal nerviosa que les permite conectarse directamente con otras especies y con el “sistema nervioso” del planeta. En otras palabras, tienen un vínculo extra- o supra- lingüístico que los cohesiona. De ahí que puedan mantener el equilibrio o balance que, según la trama, los humanos ya hace mucho perdimos. Ellos logran una conexión instantánea con los demás seres vivos: instantánea no en el sentido de que cualquiera pueda hacerlo de buenas a primeras, sino en el sentido de que quien haya sido lo suficientemente iniciado, puede lograr esa conexión plena de entendimiento, esa consonancia casi mágica con los demás. Es gracias a esa conexión instantánea que se consigue el balance, el equilibrio que impera sobre los pequeños actos de violencia, agresión, y también los de amor, cuidado y comprensión: balance que recae en el árbol vital que brinda su apoyo en la batalla final.

Con todo ello se explica por qué no tienen la necesidad de los múltiples bienes ofrecidos por los humanos, ni tampoco se crean mayores conflictos generacionales, ni parece haber grandes rivalidades entre los clanes. Tal vez se maravillen por alguna novedad humana, pero ya tienen lo que necesitan en su mundo. Hay jóvenes, tal vez rebeldes, pero no rompen con su equilibrio social. Hay guerreros entrenados y probablemente rivalidades entre clanes, pero al parecer no hay masacres ni esclavitud entre ellos.

Por otro lado, nosotros no tenemos esa conexión extra lingüística. Nosotros tenemos que vérnoslas con la fragilidad del lenguaje y de la capacidad de diálogo y negociación al no poder entablar relaciones simbióticas con los demás, o aún más difícilmente, con el entorno.

No es para nada vano resaltar esto, porque si reparamos en los siglos XVI-XVIII, encontraremos a autores como Las Casas, Erasmo, Moro, Shaftesburry, Locke, Rousseau o incluso Voltaire, Franklin y Defoe que justamente podían postular una noción aproximada de “buen salvaje” dado que creían firmemente que había alguna dimensión humana que permitiría una consonancia semejante que sobrepase las posibilidades del frágil lenguaje: los sentimientos, las pasiones, los instintos o el alma; es decir, algo profundo y puro en nuestra humanidad que habría sido encubierto o incluso enterrado por el proceso civilizatorio. Esto tenía como correlato que aquellos civilizados que llegaban a las tierras de estas personas puras fueran vistos como abusivos en exceso.

Comparar la visión de Bartolomé de las Casas con la de James Cameron no estaría de más en este punto pues tienen, a pesar de las diferencias, un aspecto común: hacen quedar mal a su propio grupo, pero de forma tal que al mismo tiempo lanzan un llamado de alerta colocando como urgencia la necesidad de cambiar nuestra manera de ver el mundo. Pero también hay una diferencia significativa. El contexto de Las Casas era el de la rivalidad entre Estados-nación, de ahí que se aprovechasen sus publicaciones para generar la llamada leyenda negra contra los españoles; pero en la película (y lo que ya vivimos ahora en gran medida), el peligro ya no está en la expansión colonial de los Estados (como en Danza con Lobos), sino en la expansión de una sociedad de mercado que ha englobado a casi toda la humanidad y de la cual seguramente forman parte todos los que pueden ir a un cine a ver esta película.

Pero, de la misma manera en que con el tiempo se mostró que las propuestas que postulaban un camino de encuentro en las pasiones, los instintos o en el alma traían consigo una serie de problemas insospechados (lo que ocasionaría finalmente el cuestionamiento y abandono del el mito del buen salvaje), también podríamos empezar ahora a desconfiar al menos de las posturas que busquen reconciliarnos con la naturaleza y los “hombres que aún viven en consonancia con ella” buscando una especie de mágico equilibrio universal que residiría “en el interior más puro de todos nosotros” como asumen algunos grupos ambientalistas un tanto extremos. Hay, pues,  que vérnoslas con la inevitablemente frágil relación que nos brinda el lenguaje sin que podamos soñar con una conexión metafísica que nos mantenga a todos adecuadamente enlazados.

En conclusión, Avatar tendría la virtud de presentarnos la condición básica para que efectivamente pueda haber un buen salvaje (conexión supra-lingüística que vincule instantáneamente a las formas de vida brindando equilibrio), pero esta es una condición que nosotros sencillamente no tenemos. De ahí que no podamos usar ese locus communis para describir las relaciones humanas.

A pesar de esto, tal como en el caso de los autores de la modernidad que se han mencionado, la falla en el diagnóstico de los actores no tiene por qué implicar una falla en el reconocimiento del escenario. Al momento de presentar a los autores muy fácilmente se puede caer en la diferencia “buenos/malos”, pero al presentar el escenario caer en esos reductivismos es un poco más difícil,  ya que justamente se lo presenta sólo  como trasfondo, sin ser realmente tematizado “en primer plano”. Entonces, tal como en un caso la expansión del modelo del Estado-nación daba muestras de un peligro enorme, así también tenemos muestras del gran peligro que pudiera estar implicado en la expansión del modelo de la sociedad de mercado. Ambas son expansiones que muestran algo sumamente peligroso: el silenciamiento y ocultamiento del valor de la particularidad de los otros.

¿Por qué la aporía?

10 enero 2010 2 comentarios

“¿Qué significa “aporía”?” es una pregunta que me han lanzado en muchas ocasiones y muchas veces también han sido las veces en que he contestado: significa “sin salida”, aludiendo a su etimología (a=prefijo negativo; poros=salida, escape). Sin embargo, no han sido muchas las personas con las que he ido más allá. No fue hace mucho tiempo que me di cuenta de que esto implicaba al menos una ambigüedad importante. Para algunos era simplemente una forma de decir que “todos estamos medio atrapados con la vida” como una amiga alguna vez me dijo en el msn. Esto en cierto en alguna medida.  Conversando con otras personas me daba cuenta de que interpretaban la “aporía” directamente con la imagen prefabricada de quien estudia filosofía (la cual se mantiene porque en cierta forma quienes estamos metidos en esto la alimentamos) según la cual “nos hacemos bolas” por problemas muy poco prácticos y, peor aún, nos quedamos estancados en ellos. Esto también es cierto en alguna medida. Sin embargo, a lo que yo quiero aludir es más bien a aquellos “cruces de caminos” en los que estamos ya situados. Situaciones personales, emocionales,  sociales, globales, históricas, económicas, artísticas, etc., en las cuales se vislumbre que hay un problema sobre el cual no solemos detenernos a considerar por estar, tal vez, demasiado inmersos en el día a día, o mejor dicho, en los quehaceres aprendidos en el día a día. Esta acotación es central ya que una de las opiniones que espero se deje ver en el desarrollo del blog es que la filosofía tiene la obligación de salir de sus discusiones de aulas para lograr saber desde qué problemas vivos (por así decirlo) nace esta actividad. Tal vez a algunos esto les suene a “filosofía comprometida” como solía hablarse de “literatura comprometida”. Sin embargo, no es un compromiso con un proyecto determinado, es sólo la llamada de atención a no quedarse en la mera exégesis (a pesar de que esta es  sumamente importante), sino a recurrir a ella a partir de problemas que extralimiten las aulas y se manifiestan en otras disciplinas.

Un rasgo que trataré de resaltar es que esos problemas vivos extralimitan la voluntad de solución que podamos adoptar (incluso si “todos los hombres de la tierra se pusieran de acuerdo”). Esto tampoco implicaría un determinismo que no nos deje mayor espacio para respirar. Por eso apelo a la imagen de la caja de Pandora: hay una decisión que podríamos calificar como controlada; sin embargo, lo que a partir de ella se genere es algo que sobrepasa cualquier intención de su inicio. Qué nuevas cajas se abran posteriormente para apaliar los efectos de la anterior, está “determinada” por ella sólo en cuanto la tenemos en cuenta, nos preocupa y nos concierne directamente.La filosofía, en este sentido, podría ser la historia de los textos en los cuales al mismo tiempo acontece y se revisa ese proceso de “apertura de cajas”.

Tiendo a concebir a la filosofía en general como revisión de presupuestos. Haciéndolo podemos movernos a un nivel personal, cultural o incluso global. A diferencia de otras disciplinas, en filosofía por excelencia no hay un “pero así son las cosas” que se señale al llegar a los marcos teóricos, que funcionan como supuestos no cuestionados, propios de dichas disciplinas. Esto no significa que ese proceder sea típico de la filosofía, sino sólo que ella lo asume como labor propia, es “lo suyo” por así decirlo.

Esto será parte del soporte que estará detrás de este blog, aunque no valga para todos los posts que ahí tendrán lugar. Ya que intentaré tocar una serie de temas de mi interés, desde los académicos hasta otros más light. Sólo espero que el estilo informal y breve del blog (algo que es un reto para mi) me permita hacer esto sin desmedro del contenido.

Con respecto a esto, algo que debo mencionar es que este blog fue creado hace ya tiempo; sin embargo, recién ahora empezaré a colgar posts. La razón de esto es que esperaba que fuera un motivo para motivarme a investigar más de los temas a tratar; esperaba poder pequeñas citas de textos alguna vez leidos, lo que crearía algo así como un blog de “mini ensayos”. Por esto guardaba mis borradores en mi PC con la intención de irlos perfeccionando y luego publicarlos. Pero el tiempo me mostró que en realidad no podría hacer tal cosa. Primero, porque las otras actividades consumen mucho tiempo; segundo, porque, como un par de amigos me dijeron desde el inicio, un blog es algo más informal, más “tranqui”, sólo para colocar algunos lineamiantos. Siempre tuvieron razón y eso es lo que intentaré hacer. Espero, además, que esto me ayude a perder ese miedo que me embarga al estar frente a la hoja en blanco cada vez que tengo que empezar a escribir un ensayo, o, peor aún, cuando pienso en la elaboración de mi tesis. He sido siempre un gran procrastinator, lo cual me ha costado el hacer ensayos en los que no terminaba de aprovechar ni en su mitad la bibliografía que había consultado por falta de tiempo. Supongo que el truco consistirá en empezar a escribir sin tanto miedo, para que luego, tampoco tenga mucho miedo de borrar secciones enteras para reemplazarlas por algo mejor. Es decir, trataré de que esto sea un ejercicio para cambiar el modelo de “evaluar – planificar – reevaluar – andar” por el de “evaluar – andar – reevaluar – desandar – reandar”.

Quisiera agradecer finalmente a algunas personas sin las cuales este blog nunca habría existido. Brevemente, a Daniel Luna (que tiene el blog no auspiciado más continuamente renovado que conozco) con quien hablé de esto y me dio ánimos; a Eduardo Marisca (que tiene el blog -tampoco auspiciado- con más posts que conozco) a quien en algunas oportunidades escuché nombrar las que para él eran las virtudes de tener un blog; a Martín Valdez, cuyo blog es, si mal no recuerdo, el único que he comentado; a Raúl Zegarra, quien, a pesar de tener la costumbre de tener posts tan grandes que deben dividirse en 3 o 4 partes, me ha mostrado cómo se puede intentar modificar lo visto en aulas con algo más “para público en general” como es un blog. Otras personas ligadas directa o indirectamente a los blogs como Dahiana Alfaro, Roxana Escobar, Susana Cabanillas, Víctor Krebs, entre otros, son también personas a las que agradezco.

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